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lunes, 14 de marzo de 2011

EL FANTASMA DE LA ÓPERA


"Hijo de la oscuridad, hijo de las sombras... aprende a vivir en la soledad, eres diferente, ése es tu destino"

¿Qué cosa o asunto tan importante tuve en el año 2004, para no haber asistido al cine a admirar una película tan indescriptiblemente hermosa? No lo recuerdo y ya no importa, lo único trascendente -para mí, por supuesto-, es que por causas ajenas a mí, por estar postrada, por una inmensa tristeza a mi alrededor, hoy tuve la inmensa suerte de verla por primera vez, y digo primera, porque sé que la veré muchas veces antes de morir, las que pueda, las que quiera, las que el Destino me depare.

De esta maravillosa historia se han hecho muchas películas, recuerdo haberla visto en una matinée, hace muchísimos años, en un cine hoy desaparecido, en la lejana ciudad en donde pasé mi también lejanísima niñez. A mis ocho o diez años, no me fue posible comprender la hondura, casi impenetrable, que subyace en esta novela de George du Maurier, escrita a principios del siglo pasado; cuando aún no teníamos TODAS las respuestas, cuando se creía en la MAGIA, cuando era posible la existencia de fantasmas -hoy, desterrados de la imaginación de todos-; cuando todavía los gitanos llegaban a los pueblos con animales amaestrados que bailaban al son de una pandereta; cuando todavía no llegábamos a la luna para darnos cuenta de que sólo es un pedrusco estéril y frío y no tiene nada que ver con el amor que encadena a los que tienen la desgracia de creer en él; cuando no sabíamos qué hay detrás de cada puerta, cuando cerrábamos las ventanas con miedo al caer la noche, cuando nos sentábamos frente a una chimenea a escuchar los cuentos de las abuelas... ¡cuando estábamos vivos!

A partir de ésa primera vez, seguí aferrada a esta historia que dejó tan honda huella en mi sensibilidad de niña, siempre con la esperanza de que el final cambiara, de que Cristina decidiera quedarse en ese mundo subterráneo, mágico, ajeno al mundanal ruido de lo que llamamos normal. Pero no, en esos lejanos tiempos y en éste, la gente que habita en la superficie, se niega a cambiar y a aceptar lo que es diferente, lo que escapa a la comprensión de ese pequeñísimo mundo mental en el que habita y en el que se cree seguro y feliz. Pero, recuerden, los que en un futuro se atrevan a seguir llevando esta historia a los escenarios: Esmeralda amó a Cuasimodo. Imagino que se seguirán haciendo adaptaciones, nuevas versiones, nuevas películas y obras de teatro de esta sublime historia, pero dudo que hagan otra más bella que la que me ocupa hoy.

Esta obra literaria ha tenido un sinfín de adaptaciones a todos los escenarios posibles, pero sin lugar a dudas, sé que estuvo esperando por casi cien años, la inefable música que Andrew Lloyd Webber compuso para ella, el increíble guión que Joel Schumacher y el propio Webber escribieron para esta película, las actuaciones de Gerard Butler, -que canta y lo hace divinamente-, la hermosísima voz de Emmy Rossum, que con tan sólo diecisiete años, lo hace con un corazón inmenso y un talento gigantesco, la Dirección impecable de Schumacher, una Dirección de arte pocas veces vista... en fin, que si hubiera la oportunidad de darle una calificación, sería un diez perfecto.


En un oscuro laberinto, bajo el Teatro de París, creció y vivió un niño solitario, apartado de la terríficamente egoísta humanidad, que a lo largo de los milenios que tenemos de ser civilizados, no hemos aprendido ninguna lección que nos haga ser mejores. Ahí, y sin nadie que hablara con él, como una fiera peligrosa, éste niño se hizo hombre y aprendió que podía crear un universo mejor que el que lo había rechazado. Creó música celestial, creó escenarios maravillosos y creó una voz: la de Cristina. Pero este creador era celoso como los dioses, quería agradecimiento y sumisión de los demás, quería amor a cambio de tantos dones. Nadie le advirtió acerca de la traición, nadie se tomó el trabajo de recordarle -porque ya la había sufrido-, la maldad de los hombres, nadie le habló de la ingratitud que nos aqueja a TODOS.


Al final, y después de haber dado tanto, sacrifica su existencia para que la mujer a la que ha dedicado su vida, sea libre y feliz (?), al lado del hombre que ama. ¿Un castillo, un título, la maternidad y la monotonía cotidiana pueden suplir al verdadero AMOR y llenar toda una vida? ¿Porqué el Vizconde de Chagny lleva a la tumba de su esposa el juguete que tenía el Fantasma en su mundo? ¿Porqué llora cuando mira la rosa roja atada con el listón negro al pie de la tumba? ¿Porqué no sonríe cuando es él quién supuestamente ha ganado? ¿Porqué parece sufrir de una melancolía crónica? En su mente, el Vizconde escucha una canción: "¿Estarás siempre conmigo, toda la vida, los dos juntos...?" Y cae el telón dejándonos clavados en la solitaria butaca de un oscuro cine.

lunes, 6 de diciembre de 2010

HARRY POTTER VII

Alguien dijo que la ignorancia es la madre de todos los vicios, y hoy vino a mi mente esa frase para constatar que NUNCA fue más cierta. El pasado viernes me decidí por fin a ver la séptima entrega de esta saga que comenzó en el año 2000. Mi función era a las ocho y media, así que tuve la oportunidad de ver salir a los chiquillos que asistieron a la función anterior. Como siempre, salieron haciendo gran escándalo, gritando sin motivo alguno y dejando un reguero de basura por donde pasaban, sus papis sólo veían todo complacidos. Lo extraordinario, fue la cara de la mayoría de los papis, era un rostro de suprema felicidad por haber cumplido con el dudoso deber de llevar a sus crías a ver el espectáculo que han seguido por diez largos años. Con una gran sonrisa en el rostro, se dirigieron a la tiendita de souvenires y arrasaron con todo. ¡¡Hermosa manera de educar a los futuros zetas, ninis, equis y toda clase de buenos para nada!!!. Total, como siempre, constaté que ni papis, ni crías habían entendido NADA, pero, ¡cómo se habían divertido y... cuánto habían gastado! Así que, con la conciencia tranquila y la impresión del deber cumplido, se dirigieron a los estacionamientos y, a casita, ¡¡hasta la próxima entrega!!
Entré a la sala, esperando que de nuevo me recetaran un historia, hasta cierto punto intrascendente, con ligeros toques melodramáticos, filmada en el espacio mágico de Hogwarts, las consabidas varitas, los jueguitos de quidditch en las escobas, las grandes comilonas de carbohidratos en el comedor, algún secreto detrás de un muro... ¡en fin! lo que vimos en las seis anteriores entregas (excepto la muerte de Dummbledore). Pero no fue así, ¡claro que no esperaba econtrar lo que vi proyectado en la gran pantalla! Y lo que vi proyectado en la gran pantalla fue realmente satánico. Más que cualquier película palomera, muuucho más que El Bebé de Rose Mary y El Exorcista o que cualquiera película denominada como TERROR y prohibida para menores de edad. ¿Porqué entonces ha sido tan difícil que los adultos entiendan a qué se están enfrentado? Contesto: Por falta absoluta de cultura.
Y no son pocos los adultos que han caído en la falsa magia y son seguidores fanáticos del maguito de lentes redondos y sonrisa maravillosa. Pero resulta que el maguito creció y ya es un joven con apetitos propios de su edad, que el maravilloso colegio Hogwarts, cayó en manos de líderes oscuros y racistas, que ya no está su sempiterno director Dummbledore, para proteger a los alumnos y a la humanidad del peligro que está más próximo que nunca, que de pronto, el mismísimo Harry tendrá que enfrentarse a las fuerzas oscuras casi solo, ya que Voldemort ha dictado sentencia de muerte en su contra, sus maestros han ido desaparaciendo uno a uno, y que hasta su más grande amigo, decide por su familia en vez de hacer fuerte al único elegido para salvar al mundo. Acompañado sólo de Hermione, Harry tendrá que buscar TODOS los pedazos del alma de Voldemort (pedazos que ha guardado en diferentes objetos a través del asesinato), para así poder terminar con él. ¿Es el propio Harry uno de los pedazos del alma de Voldemort?
La tarea es titánica y Harry NUNCA, en ninguna de las películas anteriores ha demostrado gran habilidad con la magia, él sólo salió bueno para el jueguito de quidditch, y para meterse en problemas, de los cuales lo saca siempre la inteligente y leal Hermione, porque a causa de la imbecilidad casi completa de Ron, es ella la que investiga, interviene y defiende al par de aprendices de magos. Ser aprendiz de MAGO SUELE SER MUUUY PELIGROSO, así ha venido siendo a lo largo de ya muchos milenios... ¿serán estos tres apredices capaces de enfrentar al MAL?
Hasta aquí, y dada la historia que he contado, todo puede ser esta saga, menos unas películas para pequeños, (en todos sentidos). No hace mucho, el propio Papa Benedicto XVI, trató de alertar a los padres acerca del peligro que conlleva NO ENTENDER en absoluto de qué trata verdaderamente Harry Potter, pero dado el escándalo de pederastia en los curas de una Iglesia cuasi obsoleta y cada vez más abandonada a causa de sus excesos, solamente fue una voz clamando en el desierto. No seré yo, por supuesto, -sino hasta mi próxima conferencia-, quien quite el velo del misteriosísimo éxito del niño mago, que nació siendo un clásico, aún antes de salir a la venta el primer volumen. Harry Potter, fue, y ES, un libro hecho por encargo y con un fin. Harry Potter está repleto de símbolos, de claves, de códigos oscuros y siniestros desde el primer libro; símbolos que debimos haber interpretado desde el comienzo, ahora, quizá ya es demasiado tarde. Esta película que hoy me ocupa, es demasiado oscura, demasiado densa, extraordinariamente desesperanzadora e increíblemente desvergonzada, ya la autora no tiene porqué esconder sus fines, ha abierto al fin la puerta de un abismo infinito y tremendamente negro, y debemos recordar aquella frase estremecedora de Nietzsche: "Si miras mucho al abismo, no olvides que el abismo también te ve a ti"
Envuelto en el más bello papel, iluminado con colores fantásticos, con unos efectos especiales hermosos y atrayentes, Harry Potter es un regalo bastante peligroso y cuestionable, para todos los niños del mundo y ha superado con creces las expectativas de sus creadores. No es inocuo, no tiene NADA de inofensivo, no es light, es denso, pesado, oscuro, iductivo y sumamente peligroso, pero toca a esos ignorantes padres de la actualidad, enterarse del PORQUÉ.
Estén al pendiente de mi próxima Conferencia: "Harry Potter y los símbolos revelados", que llevo preparando los mismos diez años que tiene esta saga.

miércoles, 9 de junio de 2010

EL SECRETO DE SUS OJOS

Algunas veces he pensado que el premio Óscar se otorga por motivos políticos, ecónomicos, comerciales, etc., la lista de mis dudas puede llegar a ser interminable y en muchos casos, justificada; la Academia Cursivadel Cine de los Estados Unidos en ocasiones me decepciona, pero hoy quiero expresar que con esta película, me ha vuelto la confianza. En esta ocasión hablaré del más reciente Óscar a la Mejor Película Extranjera en la pasada entrega: El Secreto de sus Ojos.

Hace ya meses, pude ver La Teta Asustada, de Perú; La Cinta Blanca, de Alemania y Ajami, de Israel; que junto a El Profeta, de Francia (que no he tenido la oportunidad de ver), formaron la terna para llevarse el anhelado premio. Pero ninguna de estas, ni muchísimas que he visto en los últimos años, podría igualarse a ésta, que acabo de ver hace apenas algunos minutos. Primero que nada, les diré que de ninguna manera trato de convencer a nadie respecto de que NO SON, O NO DEBERÍAN SER, los temas, ¡tan socorridos, por Dios! del nuevo cine mexicano, los que los llevarán al esperado estrellato; que cada director, productor y patrocinador mexicano, haga lo que le de su real gana, pero no seguirán más que cosechando los mismos frutos: ser premiados en Cannes, no como un producto de calidad, sino como uno exótico y salvaje que divierte a los europeos como podría divertir al pueblo romano el Circo, pero que no dura ni una semana en cartelera. ¡OJO, SEÑORES PRODUCTORES! Si quieren dar la batalla al cine extranjero, recobrar lo que invirtieron y hacerse de un nombre digno, no se dejen llevar por la deleznable modita de mostrar a México como el basurero más pestilente del mundo, que puede serlo en muchos aspectos, pero no hay que hacer leña del árbol caído; o sea, aléjense un poco de Gael García y Diego Luna. Los únicos que siguen su cinito son los topiles ignorantes y los pseudo-intelectuales de pacotilla que votan por el PRD y creen que el Mesías es el pestilente Peje. ¡DE AHÍ NO PASARÁN!

El Secreto de sus Ojos, es una película argentina de bajo presupuesto pero muuuucha inteligencia. Está basada en la primera novela de Eduardo Sacheri, La pregunta de sus Ojos. Desde ahí, ya nos vamos dando cuenta de lo que publican en Argentina. Me puse a buscar como loca en todas las librerías de la ciudad y no la encoontré, espero que llegue muy pronto. Lo que son los mafiosos escritores mexicanos (me consta, digo, lo de mafiosos), no han publicado en los últimos años, nada que realmente valga la pena, según mi opinión. Ya estoy harta de los escritorzuelos del famoso "Crack", Volpi, Herrasti, Palou, Padilla... y toda esa camarilla sobrevaloradísima; y ni qué decir del último bodrio de Carlos Fuentes: Adán en Edén ¡NO LA COMPREN, POR FAVOR! Bueno, volviendo a la película de la que hoy quiero escribir, la dirige Juan José Campanella, cuya filmografía no es muy larga pero sí de indiscutible calidad. En el año 2001 estuvo nominado para otro premio Óscar por El Hijo de la Novia; también ha dirigido 6 capítulos de Dr. House y algunos de Law & Order...; en este caso, escribió el guión de El Secreto..., junto con Sacheri. ¡Ni hablar, les quedó estupendo! Y sólo por decir algún adjetivo, que en este caso no la califica de ninguna manera, la película es infinitamente mejor que cualquier calificativo que yo le pueda dar.

El año de 1974, en plena época surrealista-argentina, la de Isabel Perón y compinches, sirve de marco a una historia que podríamos decir que es thriller, pero me niego a encasillarla en algún género específico, porque vi varios: tiene toques de comedia, y desde luego, también es un melodrama. Una hermosa y joven mujer es violada y asesinada en su propia casa; la puerta no ha sido forzada y esto hace suponer a los funcionarios judiciales (nada que ver con los de México), que el criminal es alguien conocido de la mujer. Estos dos agentes toman el caso casi como algo personal y una cuestión de honor, al grado de que aún cuando el caso ha sido cerrado, ellos continúan con las pesquisas. Si se tratara sólo de ésto, la película no sería muy diferente a muchas que he visto, pero NO, hay mucho más. Este hecho cambia la vida de varias personas, que se hacen una pregunta; que hacen que nosotros la hagamos también: ¿Puede alguien vivir una vida completamente vacía? ¿Una vida llena de NADA? ¿Existe en realidad éso que llamamos amor? ¿Puede la amistad, la verdadera amistad, llegar más allá de la muerte? ¿o de la vida, si así lo queremos ver? Esta no es una película panfletaria, no imaginen un dramón de los malos tiempos allá en Argentina, NO; es una película extraordinaria, que sin caer NUNCA en el lugar común, va hacia el fondo, pero no al fondo de unos sentimientos a flor de piel, de unas salidas fáciles para los espíritus asustadizos, NO; yo sólo puedo decirles que cuando terminó, con un final totalmente insólito; como NUNCA había visto en ninguna de las miles de películas que he admirado en mi laaaarga vida, lo único que pude hacer fue llorar; llorar de emoción y gratitud ante un cine que respeta la inteligencia humana (tan rara en estos días futboleros), y que nos deja un hálito de esperanza de que aún no está todo perdido. Sigo llorando de extrema alegría y les recomiendo, les suplico, que por favor ¡¡¡NO SE LA PIERDAN!!!!

lunes, 17 de mayo de 2010

Vuelve a la vida


Después de enterarme de la nefasta noticia del SECUESTRO del Jefe, Diego Fernández de Ceballos; decidí buscar algo de paz y consuelo y me fui, en compañía de una muy querida amiga, a la Cineteca Nacional. Después de mirar la cartelera, pero no las sinopsis de las películas (gran error), decidimos entrar a una sala que exhibía una película brasileña con un título por demás sugerente: "Viajo porque preciso, vuelvo por que te amo", y allá vamos, esperanzadas y contentas porque íbamos a salir siquiera por dos horas de la tremendamente descorazonadora realidad que nos aqueja. Después de tan sólo diez minutos de proyección, nos dimos cuenta de que era el peor bodrio que se ha filmado en la historia del cine mundial, así que lo comenté en voz muy baja a mi amiga: ¿Será que vamos a soportar por dos horas esta mierda? No bien había terminado la frase cuando el topil de adelante volteó y me dijo: ¡Cállese, guarde silencio y tenga respeto! a lo que mi amiga contestó: ¿Y porqué debemos callarnos y guardar respeto ante tal basura? ¡Lo que debemos hacer es protestar para que no programen algo tan malo! A lo que el topil respondió gritando lo de siempre cuando les faltan razones: ¡Pues si no les gusta, sálganse y dejen ver! Para entonces, varios le siguieron la corriente y comenzaron los chiflidos, así que no queriendo causar más escándalo, y constatando por enésima vez que no hay manera de establecer un diálogo medianamente inteligente con un idiota, y menos con muchos, nos retiramos de la sala muy enojadas a pedir que se nos hicieran válidos nuestros boletos para otra función. Los empleados de la Cineteca nos dijeron que estaban de acuerdo y que no se explicaban el porqué habían programado algo tan verdaderamente malo; que si queríamos, en la sala 4 habían lugares disponibles y pasaban un documental mexicano llamado Vuelve a la Vida.
Nos dirijimos corriendo a la tal sala, ya que el documental había comenzado hacía media hora. Después de ver durante unos pocos minutos, nos dimos cuenta de que estábamos ante una verdadera joya, algo inusitadamente bueno. En esta ocasión fue mi amiga Tita, quien emocionada, dijo en voz muuuuy baja: ¿Te das cuenta de lo que estamos viendo? ¡Hace años que no miraba algo tan bueno! Inmediatamente después de haber pronunciado la última sílaba de la frase, la topil de adelante, volteó furibunda y nos dijo: ¿Se pueden callar? a lo que respondimos con la más grande carcajada de nuestra historia, por lo cual, la susodicha topil se levantó y fue a sentarse muuuy lejos de nosotras; dimos gracias a Dios y nos dispusimos a mirar algo realmente bello, inmensamente hermoso.
En los años 60's, había en Acapulco un personaje muy singular apodado El Perro Largo, un lanchero morenazo, mujeriego, parrandero y tomador; un personaje muy singular, mágico en verdad, pero sobre todo, real, insólitamente VIVO en un país en donde dizque decimos adorar y no temer a la Muerte. El Perro Largo, desparpajado, auténtico, y nada amilanado, llevaba a bucear lo mismo a los tres hermanos Kennedy, Edward, John y Bobbie; que a la reina de Holanda o la princesa de los ojos tristes como le llamaban a Soraya, la esposa del Aga Khan. A todos los hacía reír y todos lo apreciaban, dándole grandes propinas. El Perro tenía una capacidad pulmonar muy grande y podía permanecer bajo el agua muchos minutos sin respirar, porque nunca quiso usar equipo de buceo. Por éstas, y muchas otras razones, fue convitiéndose en leyenda. Un buen día, conoció a una de las mujeres más bellas del mundo y... ¡y ya no les cuento! para que, si tienen la suerte de vivir en esta ciudad, vayan a verla a la mayor brevedad, pienso que si les dijera que en la Cineteca están regalando diamantes, me quedaría corta, ustedes saben si desprecian algo así, o se ponen las pilas y corren a verla, no se arrepentirán.
Aquí la reflexión es la siguiente: Vuelve a la Vida, es el documental más premiado de este Foro Internacional, y aunque ustedes no lo crean... ¡Es el que menos público ha tenido! Primero, por ser mexicano; segundo, por ser taaaaaan extraordinarariamente bueno. Así son las cosas y no me canso de repetirlas. ¿Cómo se explica entonces que el cine que proyectaba el bodrio brasileño estuviera repleto? Y ahí estaban los zombies de siempre, dispuestos a comer la m... más pestilente, con tal de que nadie pensara que no eran inteligentes; creyendo que con sólo asistir a la Cineteca, van a comenzar a pensar como intelectuales; repitiendo hasta la saciedad aquel cuento inefable de Andersen, llamado El Traje del Emperador. En dicho cuento, unos vivales hacen creer a un emperador muuuy tonto, que le habían confeccionado el mejor traje; y todo su pueblo, al verlo desnudo y por no parecer tontos, ya que los vivales habían dicho que sólo los tontos no podrían mirar el traje, lo aclamaron con vítores, pitos y flautas. Sólo un niño, que no sabía de fingimientos, se atrevió a decir: ¡El Emperador está desnudo! Esto es lo que viví el pasado sábado; lo que sigo viviendo, es la desesperación de que sigamos actuando así. Vuelve a la Vida, salió al circuito comercial con sólo dos copias, muuuuchas dificultades y un gran anhelo de hacer felices a los que tengan la suerte de verla. ¿Los otros cines? ¡Exhibiendo basura, como siempre!

Vuelve a la Vida, es dirigido por Carlos Hagerman, lo sitúa en Acapulco, al que no he ido por más de veinte largos años, pero al que iré la semana entrante; Vuelve a la Vida, está musicalizado, editado, fotografiado, sonorizado y realizado ¡genialmente!; es mexicano, habla de México y será la envidia de muchos extranjeros, estoy completamente segura. Y yo, que sé sin duda algo de Cine, les digo que hace muchos, muchos años, no veía algo tan bueno, ustedes deciden, Vuelven a la Vida, o se quedan como están.

sábado, 8 de mayo de 2010

La ciudad de las tormentas

Ya vi tooodas las películas que rentan en Blockbuster; todas las que exhiben en la Cineteca y los cientos que tengo en casa; así que me decidí por presentarme en Plaza Loreto e ir a la cadena Cinemex, con la esperanza de que hubiese algo interesante, con tal de no regresar temprano a casa en viernes ¡Y CON ESTE CALOR! Nada más llegar y darme cuenta de que había grandes filas para obtener boletos. ¿Estarán pasando algo que valga la pena? me pregunté, de la manera más ingenua que puedan ustedes imaginar. Miré atentamente la cartelera y me di cuenta de que en seis de las ocho salas exhibían, con bombo y platillo, IRON MAN; faltaban dos, así que con el corazón palpitante esperé a que la cartelera mostrara las dos restantes, de una ni me acuerdo, la otra era La Ciudad de las Tormentas, protagonizada por Matt Damon. Muy enojada pregunté a los chicos expendedores de boletos: ¿No hay en todas estas salas una película para los que sí tenemos cerebro? Inmediatamente, todos los que hacían fila dirigieron su vista hacia mí, pero no vayan a creer que con coraje o indignación, vaya, ni siquiera con curiosidad. Tal como entes descerebrados, siguieron con la vista fija en la pantalla papardeante que mostraba la cartelera; después de mucho esperar, llegaban por fin a comprar sus boletos y se dirigían con la mirada vacía hacia la sala que les correspondía: la de tercera dimensión, la doblada al español, la de subtítulos o la VIP; lo hacían en en perfecto orden, y eso que ni siquiera los guiaba algún perro ovejero; eso sí, después de pasar por la dulcería y llevarse todo lo que encontraban a su paso, para después dejar las salas convertidas en chiqueros. Todo aquel que haya ido al cine, sabrá que no estoy mintiendo.

Bueno, pues ante el poco éxito obtenido, había dos opciones: o ir a casa, o entrar a ver La Ciudad de las Tormentas. Así que opté por lo segundo, y sin pasar por la dulcería, me instalé en la sala más pequeña, de tan sólo 70 butacas. Las grandes estaban destinadas a la borregada, que sólo va al cine "para no pensar", como ellos mismos dicen, ¡ah, pero eso sí! me imagino que si alguna vez cruzan a los Estados Unidos, estarían dispuestos a organizar un boicot NO asistiendo a los cines en donde se exhibiera basura, pero, ¿para qué soñar? acuérdense de que allá sí nos volvemos muuuuy machines y pensantes.

Ahí les va la sinopsis: En la otrora bellísima (hoy destruida), capital de Irak, un grupo de soldados está destinado a encontrar las ADM, o sea, armas de destrucción masiva. Así que, provistos de toda la parafernalia necesaria para no contaminarse, buscan con ahínco los lugares en que según la Inteligencia de la CIA, Saddam Hussein ha almacenado un arsenal de virus, bacterias y microbios, capaces de destruir al MUNDO LIBRE, (dígase sólo los E.U), pero resulta que en ese grupo, hay un sargento ( Matt Damon) que no se la cree, pues ha llevado a su grupo, una y otra vez, a los sitios indicados y nunca han encontrado NADA; y como este sargento tiene un IQ, que lo haría ingresar sin problemas al MIT, comienza a averiguar por su cuenta y descubre que NUNCA existieron tales armas, lo cual deja sin sustento ni motivo la guerra que su país está llevando a cabo por aquellas lejanas tierras. Y ahí estaba yo, en la pequeña sala oscura, admirada y con la boca abierta. ¡SÍ, COMO NO! Resulta que este sargento descubre algo que, inmediatamente después de derribadas las Torres Gemelas, sospechábamos en todo el mundo, claro, excepto los que van a ver IRON MAN y este sargento en cuestión. El final es de lo más inverosímil que puedan imaginar, claro, un final feliz y esperanzador para los tontos que aún creen en Santa Claus, conste que no se los cuento, por si alguien quiere ir.

Y como no todo es tan malo les diré los aciertos: primero, la actuación de Matt Damon (La Dinastía Burne), al que se ve más concentrado, más maduro, mejor actor; los efectos especiales, la fotografía y la dirección. Así que ya saben que si quieren pasar un rato entretenidos con una acción delirante, vayan y no pidan más que eso. Además, a los 5 minutos, ya tenemos captado el desarrollo y el final, que es previsible. Por otro lado, si les gusta IRON MAN... ¡que la disfruten!

jueves, 25 de febrero de 2010

Los edukadores

¡Otra vez la burra al trigo y los cerditos al horno! Así decía mi abuela paterna cada vez que constataba que alguien era terco como una mula y persistía en conductas inadecuadas para sí mismo y para los que lo rodeaban. Por supuesto que tal sentencia iba acompañada de un ejemplar castigo: no gozar los exquisitos postres que ella elaboraba para todos sus nietos. Claro que allá por los años 60s el comportamiento inadecuado consistía en desobedecer las férreas reglas establecidas por los mayores acerca cómo los menores bajo su tutela tendrían que respetar su autoridad a costa de todo. Por ejemplo: no ser rezongones; obedecer TODO lo que los mayores mandaran sin rechistar; sacar excelentes calificaciones (nueves y dieces); no ensuciarse la ropa a todo lo largo del día; no despeinarse aún cuando soplara un tornado a nuestro alrededor; comerse todo lo que nos sirvieran sin dejar ni una migaja; ir a dormir a las 7 de la noche y no faltar a las clases de catecismo los sábados; pero sobre todo...no hablar nunca y por ningún motivo con desconocidos; muy lejos estaba todavía la internet, que tantos y diversos peligros lleva a los hogares donde existen niños solitarios. Ayer se suicidó la sobrina de una amiga de tan sólo 14 años, a causa de amistades que había conocido en la red. La policía está siguiendo una pista realmente macabra. Nosotros crecimos con los cuentos de las abuelas, ¡porque ni siquiera había televisión!

El resultado: La Sociedad de los poetas muertos, Rebelde sin causa, Al este del Paraíso, Nido de ratas, Nacidos para perder, y finalmente, el Ché Guevara, el LSD, el amor libre (?) y el SIDA. La Generación del 68 partió en dos la manera de llevar la existencia en un antes y después de nosotros. El mundo cambió notablemente y los jóvenes de hoy ni siquiera lo perciben ¡vaya! tampoco los de mi propia generación, que fuimos los causantes de todo lo que hoy vemos y que nos repugna, nos asusta y nos asquea.

Claro que "lo que bien se aprende, nunca se olvida", así que pasado el deslumbrón y muertos los ideales de la juventud, nos casamos, tuvimos hijos, tratamos de meterlos en las mejores escuelas para que les inculcaran (a huevo), los mismos valores; compramos una casita de donde saldríamos sólo con los pies por delante; adquirimos un auto en cómodas mensualidades procurando siempre que fuera un poco más lujoso que el del vecino; llevamos a nuestros hijitos a Disneylandia, y finalmente, inclinamos la cabeza y aceptamos el yugo para jalar la carreta hasta nuestra muerte. Pero el cambio ya se había hecho, nuestros hijos son más libres -o al menos, así lo creen- de lo que jamás fuimos nosotros; presumen de tener otros valores (¿cuáles?), y van por la vida sin brújula ni meta, no se casan ni en defensa propia, odian a sus padres (la mayoría de las veces sin motivo), y rechazan todo lo que según ellos vaya en contra de su muy peculiar manera de vivir. Nunca han sido maltratados como lo fuimos nosotros, no han luchado contra ningún sistema -ya fuera patriarcal o de gobierno-, no se les privó de postre ni se se obligó a regresar a casa antes de las diez, como dice la canción de Serrat. Pero como esta manera de llevar las cosas, no los llevó ni los ha llevado a ningún lado, las nuevas generaciones comienzan a comportarse de forma distinta; la llamada generación X va quedándose rezagada y los chavitos vuelven la vista al pasado, miran deslumbrados hacia la mítica y legendaria generación del 68 y...¡Otra vez la burra al trigo y los cerditos al horno! como decía mi abuela; chavos de Europa -que van adelante siempre y con muchos años, respecto al tercer mundo-, comienzan a luchar de nuevo y por los mismos ideales que tuvimos nosotros a los mismos años. De esta manera, los treintones de latinoamérica quedan como generación sándwich y perdidos para siempre en la nada, salvo muy valiosas excepciones, claro.

Todo este debraye, para recomendarles una película alemana que vi el domingo en la Cineteca y que está súper. Es una maravillosa muestra de cómo hacer cine con muuuuy bajo presupuesto pero con mucha inteligencia. Se llama Los edukadores, así, con K, nos hace pensar, reír como enajenados y tiene un final de antología. Recomendada para los amargueitors de todas las generaciones y de todos los países del mundo. Realmente...¡qué ridículos hemos sido todos creyendo que podíamos cambiar al mundo! Vayan, cómprense unas palomitas y la consabida coca; siéntesense cómodamente y dispónganse a gozar viéndose en un espejo nada, nada empañado. El tema, es el que acabo de desarrollar en los anteriores renglones, ni más, ni menos.




sábado, 20 de febrero de 2010

EL HOMBRE LOBO


El cine del siglo XXI comenzó con la maravillosa e impactante trilogía del Señor de los Anillos y la mamona pero exitosísima serie de Harry Potter; pasando por la Brújula Dorada, Las Crónicas de Narnia y otra serie -para jovencitos que aún no estrenan su cerebro pero que se divierten a lo grande-, esta vez de vampiros: Eclipse, Luna Nueva y Crepúsculo, que los adolescentes de los 60´s no hubiéramos aceptado nunca por pedestre y mala; así como otras películas que ni siquiera recuerdo bien. Todavía quedan por estrenar El Hobit y alguna otra secuela -¡Ya párenle, por favor!-, de Harry Potter; y como si no fuera suficiente, llega hasta las pantallas otra historia acerca de un mito tan antiguo como la misma Biblia, en dónde nos cuentan que el rey Nabucodonosor se convierte el lobo por sus maldades. El licántropo también está presente en la mitología griega, hindú, egipcia, etc. A estas alturas, ya es casi imposible rastrear el comienzo del Mito, pero algún día lo lograremos, como en el caso del Vampiro. Dándonos cuenta de que el siglo XXI comienza con cine y literatura sobrenatural, mágica, fantástica y de ficción, nos queda claro que los dueños del mundo están educando a las nuevas generaciones para que desarrollen una imaginación que hoy por hoy, está literalmente MUERTA.
En esta ocasión, la acción transcurre (como en casi todas las versiones), en Inglaterra y en los albores del siglo XX. Un viejo aristócrata (Anthony Hopkins), es el último cabo de raza de una especie ya en extinción: la nobleza rural de Europa, dueña de miles y miles de acres, de castillos y palacios; de bosques y lagos; de hombres, y hasta de sus propias almas. Señores de horca y cuchillo, descendientes orgullosos de siniestros antepasados: los señores feudales de la Alta Edad Media. Encerrados a piedra y lodo en viejos palacios y castillos que se caen a pedazos, y rodeados de una modernidad que detestan con toda su alma, resultado de una revolución industrial que tarde o temprano acabará con ellos.
Saben que morirán para dejar paso a un mundo que no comprenden, que odian, pero que ante todo desprecian con todo su corazón: la burguesía y el pueblo rudo e ineducado. Una Nueva Organización Mundial que desplazará a sus antiguos sirvientes y trabajadores del campo, para hacerlos vivir como ratas en las atestadas, insanas y malolientes ciudades, a donde se dirigirán para trabajar en las fábricas y ser parte de un nuevo mundo tecnologizado, que pone al hombre a competir contra las máquinas y que no los hará vivir mejor, sino más infelices, si es que eso puede ser posible, pues ya ni siquiera verán el sol ni las estrellas, desaparecidas para siempre tras una perpetua nube de gases pestilentes. Está por demás decir y dejar claro que ese idílico mundo que pregonaban los demócratas y liberales del siglo XIX, NO ES, NI SERÁ, el paraíso que se esperaba y que NUNCA a todo lo largo de la historia del hombre, se había vivido en un mundo tan violento como en el que ahora vivimos (?)

En este escenario, se desenvuelve una historia ya anacrónica que sin embargo sigue interesando a los espíritus románticos y nostálgicos como el que yo poseo, ni modo, lo acepto sin avergonzarme por ello. En los alrededores del palacio en ruinas de esa familia que ya lo ha perdido todo y sólo espera la muerte, comienzan a ocurrir una serie de asesinatos espantosos e inexplicables; ya saben, es una historia que hemos visto muchísimas veces y contada de la misma manera, como un eterno y terrorífico retorno a los mismos caminos, a los mismos pensamientos, a los mismos monstruos que habitan y han habitado dentro de nosotros mismos. Están todos los ingredientes para una película de terror: el viejo castillo, un secreto de familia, unos crímenes horrendos, y el forastero que llega a descubrir de qué se trata. Siempre será un acierto llamar a Hopkins al casting de un film, pero debo suponer que este ennoblecido (fue nombrado Sir, por la reina de Inglaterra), actor inglés, anda corto de fondos, pues se ha dejado encasillar en la interpretación de seres indudablemente atroces y depedradores, como el antropófago Hannibal, y ahora, El Hombre Lobo. Él es mucho mejor actor que eso, pero los euros son llamativos, ni duda cabe. Lo acompaña otro buen actor: Benicio del Toro, que en este caso, está totalmente fuera de lugar haciendo el papel del hijo de Hopkins, incluso el vestuario que lleva le queda mal, sentimos la incomodidad que causa en Benicio, usar la ropa de una caballero inglés del siglo XIX, está totalmente fuera de lugar. El papel de la casta y virginal heroína, recayó en Emily Blunt, que se puede decir, está sólo a un nivel medio y nada más, y por último, la dirección, -buena, porqué no decirlo-, pero caótica en gran parte del film, de Joe Johnston.

Lo interesante de este film, es que la premisa cambia radicalmente, el decadente noble inglés (Hopkins), ya no mira la maldición que lo aqueja, como algo que deba rechazar y ver como algo verdaderamente espantoso. Él acepta al Mal, al verdadero MAL que se escribe con mayúsculas y con miedo; y goza con él, como ninguno o casi, ninguno de los espíritus medrosos y vacilantes que poseen el noventa por ciento de los habitantes actuales de este mundo, lo haría, y digo casi, porque, después de cavilar unos segundos, a mi sí que me gustaría ir del lado oscuro, si ahí se me diera el poder de eliminar a unos cuantos que están de más en este lado.

Por supuesto que recomiendo esta puesta en escena, que sin llegar a ser grandiosa, es diferente. La dirección de arte es muy buena, la ambientación, sublime, y el único gran pero: Benicio del Toro, que está bien de agente anti-narco y en la frontera México-EUA, pero totalmente fuera de lugar en un castillo ruinoso de la Edad Media. Sólo para pasar un buen rato y dejar fuera de la oscura sala cinematrográfica, el naco e ignorante mundo que nos rodea.

jueves, 11 de febrero de 2010

La teta asustada


Latinoamérica, ay, latinoamérica ¿hacia dónde vamos? ¿hacia dónde nos dirigimos si no tenemos ni brújula ni meta? Llevamos ya cinco siglos en un alumbramiento eterno, no acabamos de nacer pero de morir tampoco; ni siquiera podemos ponernos de pie y caminar a donde nos lleven nuestros pasos; a donde nos lleven el viento y nuestras ganas; a bajar al mar o a subir una montaña. Sufrimos de una ataraxia que sólo aqueja a los pueblos del sur, a los pueblos bajo el Trópico de Cáncer, a los pueblos sin memoria, sin Dios y sumidos en la NADA.

A ritmo de cumbia nos arrastramos por el lodazal, torpes como gusanos que nunca verán la luz, ni ascenderán a los cielos. Fausta es así, como muchos de los que habitamos en este subcontinente, en este pedazo de planeta tan lleno de sufrimiento y de injusticia; ella no ha visto el mar, sólo ha visto la miseria y el miedo; mujer niña que canta sus penas, que inventa sus canciones y exorcisa con ellas sus demonios; es el fruto de un vientre violado, Fausta es una teta asustada, como les dicen en el Perú; una flor sin perfume que germinó bajo el ruido de la metralla.

Fausta tiene un solo amor: su madre. La madre no tiene nada, sólo su odio le ha pertenecido, y a él se aferra hasta que se le termina el tiempo sin que acabe de terminarse el odio. Algún día tuvo un huerto y sembró en él lo que quiso, pero siempre son más fuertes las querencias y abandonamos a veces un paraíso para caer de bruces en el infierno. No somos dueños de nada, ni siquiera de un pedacito de tierra que cobije nuestro cuerpo cuando morimos; no habrá siquiera una cruz, a veces, ni siquiera un cuerpo. Nos vamos como llegamos, solos y bañados en lágrimas, solos y amortajados con nuestro sudario, la única pertenencia que nos llevamos.

Fausta se queda sola, con el cadáver de su madre y sin una moneda en la mano para poder enterrarlo. Fausta tiene tanto miedo que mete en su vientre una papa, una papa que da retoños en vez de hijos, una papa que crece e invade todo su mundo y su cuerpo, pero prefiere eso que el sufrimiento que presenció en su madre. Fausta canta y gana perlas, ella llevará a su madre a conocer el mar, tendrá por fin un pedazo de tierra en donde enterrarla. En latinoamérica hay muchas Faustas; muchas niñas violadas como la madre, aterrorizadas, como Fausta. Y de su paso por el mundo, no queda nada, quizá un túmulo de tierra que los perros escarban; a veces un hoyo en el desierto o unas cenizas que el viento levanta. Una madre que las llora, un vestido de XV años; una foto en una caja de zapatos y una llaga en el alma.

La teta asustada está nominada para el Óscar a la mejor película extranjera. Este film no nos dice nada nuevo, no nos muestra desgraciadamente una realidad extraña; no no es desconocido ni nos espanta; es el pan nuestro de cada día. Y no, no podemos perdonar a los que nos ofenden, ni esperamos un paraíso ni a ningún mesías. Los hombres deberían pensarlo dos veces y con mucho cuidado; somos la mitad del mundo y ya estamos hartas. No vamos a pedir favores, exigiremos lo que por fuerza nos toca, lo que otras se han dejado quitar; lo que desprecian las más; lo que la mayoría de mujeres ni siquieran echan en falta: la Libertad de hacer lo que nos plazca, de pisar fuerte en el mundo sin nadie que nos diga que debemos ir dos pasos atrás, o que somos la sombre que impulsó a un hombre (marido o hijo), para que llegara muy alto; la libertad de llevar la frente muy alta, sin burkas, o velos, o papas; de salir o entrar sin tener que pedir permiso a nadie; de leer muchos libros; de llevar cortas las faldas; de una vez y para siempre, y por los siglos de los siglos, hasta que este pinche mundo acabe.

lunes, 8 de febrero de 2010

El hombre serio


Hace unos días, sucedió algo curioso: todos mis amigos comenzaron a recomendarme, a sugerirme, a advertirme, que si pensaba asistir a una sala de cine para ver la más reciente película de los hermanos Coen -todos saben que soy una de sus más fieles seguidoras-, no lo hiciera de ninguna manera, pues se trataba de un film de judíos, para judíos. Que era lento y aburrido, además de que no había quien lo entendiera, pues desconociendo la gente, las costumbres, la religión, y las tradiciones judías, la película era de un aburrido... difícilmente aceptable para un público más o menos normal.

Tengo por norma no seguir los consejos que me den respecto al juicio de nadie en cuestiones culturales, y menos tratándose de cine, por ejemplo, todo el mundo estaba fascinado con Avatar, y no es que siguiera las sugerencias de nadie, pero fui a verla y constaté personalmente que la película más taquillera en la historia del cine, era, es, y seguirá siendo un fiasco, una historia deleznable para las masas que se conforman con poquito y se resisten a pensar, comportándose como niñitos de pecho con sólo unos efectos especiales espectaculares; el cine debe aspirar a más que eso.

Así que, desoyendo los consejos de mis amigos me fui al cine a ver El hombre serio. Eso fue el viernes y todavía estoy gozando por la excelente impresión que me dejó en todos los sentidos. Primero, un guión inteligente que desde el ingenioso comienzo nos abre un sinfín de expectativas acerca de lo que vendrá después; y lo que vemos después, es el desarrollo de una historia sui géneris como pocas que yo haya visto. A los pocos minutos captamos que ese judío looser que habita en unos suburbios desolados y deprimentes en donde las casitas iguales se pierden en el horizonte y en donde no se mira ningún árbol; que vive con una esposa insatisfecha que lo menosprecia y le es infiel; que tiene dos hijos poco menos que retrasados mentales que no dan una; que tuvo que dar cobijo bajo su techo a un hermano bueno para nada, que ha dedicado su vida a descifrar, basándose en las matemáticas, el gran misterio de cómo ganar en los juegos de apuestas; que vive muy angustiado por el inmenso temor de perder su trabajo como profesor de matemáticas en una secundaria en donde todos sus alumnos se duermen de puro aburrimiento... ¡es nada menos y nada más, que un Job de la década de los sesentas! Rodeado de una humanidad, mala, infiel, traicionera, drogadicta -comenzando pop su propia familia-, es el único hombre justo que queda en el mundo.

Poco a poco, ese Dios inclemente y justiciero del Antiguo Testamento, le va quitando todo; primero la mujer, que lo echa de su propia casa porque no se ve bien que sigan viviendo juntos en el proceso de divorcio; después, a su hermano, que es detenido por la policía acusado de sodomita, pederasta y jugador; despojado por su vecino goy (no judío), de su propio jardín, que comienza podando y termina cercándolo con la idea de construir en él; ¡y para colmo de sus males! se ve él mismo cercado por la tentación de aceptar el soborno de un estudiante vietnamita que no entiende nada de nada y necesita aprobar el examen de matemáticas. Obviamente, como todo judío, acude a un rabino joven que no le ayuda en nada; después, a otro rabino maduro que sólo habla a base de sentencias bíblicas más crípticas que la pirámide de Keops y que tampoco le puede ayudar. En esos momentos de desesperación busca ávidamente señales de Hashem (Dios), para que lo guíe y lo reconforte, pero el silencio es la única respuesta que recibe. Por otro lado, tiene que enfrentar el juicio de divorcio que emprende la esposa infiel en su contra, además de que necesita defenderse del vecino atrabiliario, para mantener intacta su propiedad. Cuando por fin encuentra a un abogado, por supuesto judío y -bastante caro-, para que se haga cargo de sus casos, éste muere inexplicablemente, de un ataque fulminante al corazón.

Mientras la historia va desarrollándose, yo no dejaba un momento de carcajearme a todo pulmón, y conociendo la historia de Job y la de Lot, de la que también tiene reminicencias, pueden imaginar que yo estaba en la orilla del asiento esperando el descenlace y al final...¡Claro que no contaré el final! ¡Vayan al cine a ver una de las historias más hilarantes que he visto! No cabe, al menos, no me cabe a mi la menor duda, de que los hermanos Coen se han ido refinando, porque toda esta maravillosa historia está contada con un humor finísimo e irreverente, con el humor que sólo los inteligentes pueden hacer y otros, apreciar.

Está de más decir que en este film no veremos ningunos efectos especiales, que El hombre serio, no necesitó de millones y millones de presupuesto, que ahí, sólo hay inteligencia y más inteligencia; y que, con todo y seguramente -así lo quiera Hashem-, estará nominada para llevarse el Oscar a la mejor película, y entonces corroboraré lo que digo a mis alumnos de la Universidad del Cine Independiente: "Entiéndanlo chicos, sin historia no hay película, sin una excelente historia, no habrá nunca un Globo de oro, ni un Oscar, sin inteligencia, por parte de los creadores y los espectadores, sencillamente el cine estará destinado a desaparecer" . Al tiempo, al tiempo...

¡Ah! y por supuesto, reclamé encolerizada a los amigos que me recomendaron no verla, su poca sensibilidad y falta de cultura cinematográfica.

domingo, 3 de enero de 2010

AVATAR


Avatar es una palabra de origen sánscrito y se refiere a la encarnación de un dios. No le veo el sentido en la película de James Cameron del mismo nombre en el que un terrícola pone su mente en el cuerpo híbrido de un extraterrestre y un humano, pero en fin... para no hacer bolas a nadie, démoslo por bueno y a otra cosa. AVATAR es la nueva súper producción del director de Titanic y otras tantas producciones que nos han dejado con la boca abierta, pálidos, desencajados y patidifusos, aunque habrá por ahí algunos amargosos que dirán que es otro símbolo del imperialismo gringo, pero hay que reconocer que a veces hacen las cosas bien, aunque con el dinero que tienen sería imperdonable que no lo hicieran.
Me divierte sobremanera que en su cine manden al planeta mensajes de amor, paz y tolerancia, al mismo tiempo que invaden países en todo el mundo para privarlos de los recursos naturales que les tocaron en suerte (?) cuando se pusieron las fronteras de este pequeño punto azul que llamamos Tierra. Hablar de la producción, los efectos especiales, el sonido y lo guapísimo que está Worthington, sería, además de un lugar común, una pendejez de mi parte, y no estoy en esa fila, a Dios gracias. Todo eso ya es un axioma, por lo tanto me referiré al guión. Sí, a la historia, que por lo que he visto, a nadie le ha interesado.

Las estadísticas dicen que México es un país joven, que más del 60% de los mexicanos son chavos de menos de treinta años; y si sabemos que de esos jóvenes sólo lee el 0.001 %, nos daremos cuenta que casi nadie sabe acerca de la Historia Antigua, ni la Clásica, ni la Moderna, ni absolutamente nada de Historia, ni de nada, para acabar pronto. Por lo mismo, es imposible que se dieran cuenta que el guión de AVATAR, NO es nada, pero lo que se dice nada, original. James Cameron sí que sabe de historia cinematográfica, y por lo que sé es más o menos de mi edad, aunque se ve notoriamente más viejo y acabado. Pues bien, seguramente sólo le bastó echar una mirada a Un hombre llamado caballo, Danza con lobos o El país de las sombras largas, (que son films de nuestra época, y que seguramente ninguno de los jóvenes mexicanos ha visto), para elaborar la historia de ésta película que hoy nos ocupa. No encontré ninguna diferencia; igual, el personaje principal podría haberse llamado Cuauhtémoc, Toro Sentado, Atahualpa o Sadam Hussein, la historia siempre ha sido y seguirá siendo la misma, desde que el mundo es mundo. La pregunta que yo me hago es: ¿Porqué?
El que dos o tres terrícolas un poco más inteligentes, decidan traicionar a su depredadora raza y se unan a los aborígenes de Pandora, me recordó a otro film basado en hechos reales que tampoco han visto los jóvenes actuales: La Misión, que también nos habla de un mundo idílico invadido por el malvado y sempiterno hombre blanco. Total, que cuando yo entro a un cine, en lo primero que me fijo es en la Historia, porque para entrar a mirar algunos efectos especiales, mejor enciendo la tele y veo todos los días realidades más increíbles que cualquier film gringo hecho para esos jóvenes que no nada más en México, sino desgraciadamente en todo el mundo, se interesan en nada, no piensan en nada, no cuestionan nada, y sólo buscan pasar un rato divertidos y a otra cosa, y que por supuesto, no saben de qué estoy hablando cuando les digo que cualquiera de las películas citadas antes, es infinitamente mejor que AVATAR y eso, sin efectos especiales.
Para los que pertenecemos a otra generación en donde no era posible darnos gato por liebre, haber esperado ilusionados este film, resulta un total fiasco. Ahora, a esperar El Hobbit, que cuando menos sí tiene una historia en qué apoyarse.

lunes, 7 de diciembre de 2009

AMANTES

¿Les ha pasado alguna vez que estando fuera de su casa no quieren regresar a ella por ningún motivo? Ahí los esperan los mismos muebles, los mismos colores, los mismos olores y los mismos libros (porque no han tenido ni tiempo de pasar a la librería a comprar uno nuevo), incluso, la misma luz del atardecer, que es tan triste. Así que deciden en unos segundos, dar una vuelta imprevista al volante y entrar por una calle por la que nunca han pasado ¡esta ciudad es tan grande! Ven un centro comercial y una idea luminosa entra e invade sus mentes: entrar a un cine puede ser la panacea para ese sentimiento de vacío, de descorazonamiento absoluto, de ser presos de La insoportable levedad del ser.
Al entrar nada más, da comienzo ese rito tantas veces llevado a cabo: buscar un lugar en un estacionamiento atestado de vehículos. Tras varias vueltas, escuchan el sonido de un motor encendiéndose y buscan desesperadamente qué lugar va a quedar vacío, en unos segundos logran localizarlo y corren hacia el deseado espacio, cuando están a punto de lograrlo, llega un güey con un carro chiquitito y rebasando por la derecha entra sin problemas en el pequeño cajón -cada vez son más chicos para ganar más dinero-, y sale presuroso y alegre de su autito viédolos con una lástima infinita. En ese punto tendrán dos opciones, sacar una llave de la bolsa y rayar a lo largo y a lo ancho todo el carrito, o buscar otro lugar. Optarán por lo segundo, dado que los mexicanos somos miedosos y dejados. Diez minutos después encontrarán por fin otro cajón disponible y podrán entrar esperanzados al cine.

Miran asombrados la cartelera. Resulta que en seis de los diez cines con los que cuenta el Centro Comercial, exhiben Luna Nueva, la segunda entrega de esa saga pedestre para adolescentes pendejos que se derriten por una banda de vampiros buenos, que no matan a nadie para alimentarse, sino que tienen guardadas en un refrigerador de quinta generación y fábrica de cubitos de hielo de colores, muchas bolsas con sangre fresca y debidamente analizada ¡no vaya a ser que esté contaminada con VIH y Hepatitis C. ¡No ven entonces la causa por la que poseen tremendos colmillos, si toman la sangre con popote y directamente de la bolsita, a la que sólo le falta el símbolo de Tous o Loui Vuitton!

En fin, y aquí quito el plural en segunda persona porque no tengo la costumbre de excusame entre muchos, y comienzo el singular de la primera persona que soy YO. Así que decido por una película que, de entrada, no me llamó la atención. El título es Amantes. Two Lovers. ¡Qué original! Dirige James Gray y actúan Gwyneth Paltrow y Joaquín Phoenix. El cartel me hizo pensar que iba a mirar una edulcorada historia de amor y yo no estaba para ésas, pero como era la única opción, no tuve más remedio que entrar y acomodarme en una butaca de una pequeñísima salita de tan solo 75 lugares. Ya eso me decía que no me había equivocado al juzgar la tal peliculita como apenas pasable pero nunca imaginé lo que realmente iba a encontrar.

Y lo que encontré fue nada más y nada menos que una adaptación cinematográfica de una obra de Dostoievsky: Noches Blancas. Tengo que confesar que habiendo leído muchas de las obras de este sublime autor, ésta precisamente, no he tenido el gusto de conocerla, pero me niego rotundamente a pensar que hubiese escrito algo tan malo, definitivamente NO. La peliculita en sí, nos habla de unos personajes ambivalentes, indecisos, que no saben en qué mundo viven, con problemas existenciales verdaderamente pavorosos y aparte de todo, mensos. En la treintena, el personaje de Gwyneth mantiene relaciones con un casado, es cocainómana, vive en un triste y deprimente departamento que le paga su amante y es secretaria el el bufete de abogados del cual él es socio, cuando menos tiene un lindo perrito; en cuanto a Phoenix, es un judío looser que casi a los 40 vive todavía con sus padres (una tristemente avejentada Isabella Rosellini), ayuda en el negocio de tintorería que tiene su familia en Queens, repartiendo la ropa de los clientes a pie, y se repone de un suicidio frustrado por el que estuvo un tiempo internado en un sanatorio psiquiátrico. ¡Todo un caso! El tercer personaje es otra judía dispuesta a casarse con él, tope en lo que tope, lo cual demuestra una de dos cosas: su total falta de autoestima, ya que no vale dos cacahuates, o que los judíos son todos tontos y loosers. Lo peor de todo es que este trío se comporta como si fuesen adolescentes, no deciden nada por ellos mismos, incluso salen de sus casas a escondidas como si todavía estuviéramos en tiempos de Romeo y Julieta.

Que algo no resultó en esta adaptación, se mira a todas luces. Lo único que se salva, según mi criterio, es la actuación de Phoenix. Amantes es una película sin brújula ni meta, podrá gustar a unos cuantos, lo que es a mi, definitivamente no estaba para ver una historia tan anodina que lo único que me provocó fue un coraje que todavía no se me quita. Finalmente, puedo afirmar que es un film totalmente prescindible en estos tiempos en los que necesitamos tanto salir de esta realidad tan caótica para refugiarnos en lo que consideramos debe ser una de las ramas más atrayentes del Arte como debe ser el cine.

Lo único que saqué en claro de una tarde abominable es que no debemos ser tercos y regresar temprano a casita, ahí nos quedará el consuelo de que siquiera no encontraremos pendejos en mini carritos, aunque quien sabe...