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viernes, 18 de febrero de 2011

Shitbook


Alguien a quien yo quiero mucho me abrió una cuenta en Facebook, me dijo: "es sólo una manera más de estar conectado con el mundo", y yo me conecté con "otro" mundo que desconocía, el tan traído y llevado "mundo virtual", que sólo llegaba a mi de oídas, por referencias y comentarios, algunos de ellos entusiastas y otros realmente descorazonadores... pero, en fin, había que estar a la vanguardia y tratar de hacer lo que los "otros" hacen. Así que comencé muy contenta a "conectarme" con ese otro mundo, tan grande y vasto que yo desconocía. Al cabo de un tiempo me di cuenta que, contrariamente a lo que yo imaginaba ¡pobre de mi!, aquí en México, este medio es muuuy reducido, pero no en el sentido de NO conocer mucha gente y mantener "contacto" con ella, sino reducido en IDEAS, PENSAMIENTOS, VALORES, DATOS INTERESANTES Y COSAS BELLAS. Constaté que además de todo eso, es violenta y criminalmente INTOLERANTE.


En FB hay camarillas, grupúsculos y mafias que sólo están en la red para hacerse notar; otros, para vender cosas, otros más para mostrar su reducido (en ideas) mundo pequeñito, absurdo, deleznable y despreciable hasta el infinito. Hay también algunas especies de "gurús" de pacotilla que ponen cualquier pensamiento robado a alguien (ése sí, muy grande), sin darle el debido crédito y tratar de figurar frente a una pandilla inmensa de seguidores a ultranza, dispuestos a alabar y quemar incienso a cada pendejez que publique. Tambien, según yo, FB tiene errores muy grandes, por ejemplo: si alguien publica alguna insensatez, NO EXISTE la manera de decirle que "no me gusta", y ahí les va otro ejemplo: si alguien pone que está muy triste porque se le murió su madre, inmediatamente después, un montón de feisbukeros le ponen; "me gusta", ¿Cómo les va a gustar que se le haya muerto la madre? ¿es tan difícil poner un comentario aunque sea de cuatro palabras? o, alguien pone un anuncio y si hacemos un comentario cuestionador al respecto; entonces, un montón de mandriles que no leen y apenas saben escribir, se ponen a defender ¡al pobrecito! y atacan al que no estuvo de acuerdo, de la manera más vil y artera, como atacan las alimañas cuando se sienten en peligro. Hay otros, que publican cosas tan imfames como: "se me antojan unos tacos", entonces, como por arte de magia, 58 simiecitos le dicen cosas como ¡Qué chido! ¡Cañón! "En la Narvarte, por Xola, están los de don Cosme, te los recomiendo! ¡Provecho!; Ah, pero no ponga alguien un pensamiento sesudo, inteligente, buscado con amor para alegrarle el día a alguien ¡Nooooo!, ahí, silencio absoluto, nadie comenta me imagino que porque nadie entendió.


Pero no vayan a creer que todo en FB está de la rechingada, también hay usuarios que salen con su cámara y toman fotografías increíbles, con el solo motivo de hacernos pasar un buen rato, otros que suben links de You Tube, por ejemplo, que son una maravilla y que de otra manera no hubiésemos conocido; otros más, publican un cuento o un video que vemos o leemos con avidez y agradecemos el resto del día; otros más, los menos desgraciadamente, que suben comentarios simpatiquísimos que nos sacan una sonrisa fácil e inmediata, o mejor, una carcajada liberadora.


Facebook nació, como vimos en el filme Red Social, para hablar de chismes intrascendentes y estúpidos, pero podría llegar a ser, y ya lo ha sido, un medio para conectar realmente a personas que de otra manera permanecerían aisladas en sus países, dominados por dictaduras, eventos bélicos, o catástrofes naturales. Desgraciadamente, aquí en esta república bananera, que TODO el mundo asume en guerra y enmedio de balas y bazukazos, solo sirve de conecte para invitar al desmadre absoluto. Y aquí van otros ejemplos: algunos de los usuarios, publican con su nombre y fotografía reciente, pero los hay que ponen cualquier imagen, al grado de no saberse si el que está frente al teclado es hombre, mujer o quimera, viejo o joven, constituyendo ésto un peligro potencial para todos, sobre todo para los más pequeños, y como de ésto ya se ha hablado hasta la saciedad y en todo el mundo, yo no hablaré más sobre ello, PERO QUEDAN LAS LUCES ROJAS ENCENDIDAS, si alguien cae, lo merecerá, por pendejo.


FB también fomenta la envidia, y el vouyerismo en grado superlativo, los hay que sólo entran para ver fotografías personales, casas, viajes, relaciones e infinidad de tópicos que a nadie deberían importar ¿o sí?, a no ser que el interesado sea un secuestrador en ciernes. Desde el comienzo, el usuario publica: "casado con" o "actualmente tiene una relación con..." ¿A quién chingados le importa con quién se acuesta cada quien, con quien coma o vaya al cine? ¡Apenas están siendo publicadas las estadísticas de las cantidades de rompimientos matrimoniales, noviazgos y relaciones de trabajo truncadas por las revelaciones que a que este medio sirve, pudiendo tener mejores fines. ¿Y qué me dicen de los "amigos" que abren una cuenta para atacarnos a fondo porque no se atreven a dar la cara? Cuando buscamos su perfil... ¡Oh, sorpresa, está vacío!!! lo abren para decirnos lo que no se atreven mirándonos a los ojos.


Yo no sé si en otros países, este medio sea diferente pero lo dudo mucho, NO, NO LO DUDO, estoy ABSOLUTAMENTE segura de que también allende nuestras fronteras, seguramente es la misma pendejez. En Facebook (cara-libro o libro cara) literalmente, sobra la palabra LIBRO, yo sólo veo caras, como en un anuario de secundaria, y así, la FORMA ES FONDO, o sea, TODOS deberemos portarnos bien, como niñatos idiotas, estar de acuerdo, no pensar, no emitir opiniones que no tengan el contexto de ser emitidas por UN BURRO, porque nos sacan de la red, nos castigan, nos dejan de hablar, hacen lo imposible para que NADIE PIENSE o se es castigado por la Reina de Corazones: cortándole la cabeza. Y antes de que me vaya, les diré lo que pienso de unirnos a causas de las que NO SABEMOS NADA. PIENSO que ya estoy hasta la madre de este mundo tan, tan, tan, extremadamente vacío y balbuceante, pero hay que ser "políticamente correctos" y no mover el lodo pestilente que subuyace el el fondo de un medio que tendrá de todo, menos el deseo de mejorar a los ya millones de usuarios en el mundo, lo dicho, nació para un motivo y así seguirá, dándole a ganar MILLONES DE DÓLARES a su imberbe creador, y creando, fomentando la creación de una nueva y cada vez menos pensante generación de chavitos (y otros no tanto), que se niegan a crecer y a ser HOMBRES QUE PIENSAN QUE PIENSAN, sino a tener el IQ de sus mascotas. Y ACLARO, CADA QUIEN SE PONE EL SACO QUE LE QUEDA A LA MERITITITA MEDIDA ¿NO?

sábado, 15 de enero de 2011

Su SATANIDAD, Juan Pablo II, a los altares.

La imagen fue descubierta durante una ceremonia que se celebraba en Polonia para conmemorar el 2° aniversario de su muerte.


Hace más de 10 años, cuando eran muy pocos los que sabían acerca del vergonzoso asunto de la pederastia en la Iglesia Católica, yo investigaba sirviéndome de las -entonces-, pocas herramientas de que podía echar mano. Al cabo de algunos años de profunda y desesperante investigación, me encontraba en un mar de dudas. Los pocos libros que encontré no decían mucho y al mismo tiempo, decían bastante. Cabe decir que eran los tiempos en que Juan Pablo II era realmente adorado en el siempre ignorante mundo católico ¿Y porqué no decirlo? ¡Hasta por los que no lo eran! Fue entonces cuando me dediqué a hacer encuestas afuera de todos los templos que pude y tuve tiempo de visitar. Las preguntas eran pocas: ¿Sabe usted que significa la palabra católico? ¿Está usted enterado de la fecha en que comenzó la religión que usted profesa? ¿Sabe qué Papa instituyó la confesión? ¿Qué significa el Credo y quién lo escribió? ¿Qué significado tiene la Misa? No resultará una sorpresa para nadie, cuando les diga que el 95 o 97%, no sabían, y siguen sin saber nada de nada, y no importa, lo único es tener fe, afirman ufanos y orgullosos, y la fe es ciega e irracional.
En este marco, es entonces comprensible que esa masa amorfa, ignorante y fanática, adorara, como si se tratara de un dios, al que, ya en estos tiempos, ha resultado ser uno de los Papas más siniestros en la larga historia de una de las instituciones más oscurantistas que ha existido. Y voy a tratar de ir por partes, al comienzo digo, que después de algunos años de investigación respecto al terrible síndrome que sufren y han sufrido a lo largo de los siglos muchos sacerdotes "obligados" al celibato, y empujados de alguna manera a ejercer su sucia sexualidad con los más indefensos seres que pueden encontrar: los niños, llegué a una lamentable conclusión: Los curas pederastas han existido siempre. Ya Bocaccio en el Decamerón -por sólo citar a uno de mis preferidos-nos dice que no había, ni en aquel entonces, ni ahora, un cura, monje, prelado, obispo, cardenal o Papa, que realmente fuera virtuoso o remotamente cristiano, pero en aquellos lejanos tiempos, casi todos se servían de beatas, que queriendo ganar el cielo y por absoluta ignorancia, se dejaban llevar por los lúbricos y sucios deseos de los pestilentes curas. Les recomiendo el maravilloso libro de Apollinaire: Los Borgia.

Lo realmente importante a lo que quiero llegar, no es verdaderamente a encontrar la fecha en que comenzaron estos crímenes, pues ya dije que han estado siempre. A lo que quiero referirme es a una Bestia repugnante llamada Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y la Universidad Anáhuac, y para vergüenza de TODOS los mexicanos (como si ya no tuviésemos bastante), paisano del vecino Estado de Michoacán. Este súcubo-íncubo, dedicó gran parte de su vida y con una voracidad inaudita, al sexo, sí, sólo al SEXO. Con quienquiera y en donde quiera, siendo su preferencia los niños, que llevados por padres ignorantes, eran dejados en manos de este homúnculo que logró engañar a muchos y por demasiado tiempo, vistiendo una límpida piel de cordero, que los criminalmente pendejos compañeros de crimen (sus Legionarios), mantenían blanca a base de dádivas millonarias nada más y nada menos ¡¡¡¡que al propio Vaticano!!! Para lograr ésto, su indudablemente brillante y enfermo cerebro ideó de la manera más diabólica, aprovecharse de la supina ignorancia, básicamente de mujeres, para consagrarlas a pedir limosna TODA SU VIDA, sin siquiera brindarles el cobijo de un convento, o alimentarlas, NO. Estas miserables mujeres (conozco dos), seguían en el seno de su familia, sólo que hacían votos de castidad y pobreza. ¿Porqué pagar algo a alguien que lo va a hacer todo GRATIS? Así les llaman todavía: Las Consagradas. Estas mujerucas, se sentían y siguen sintiéndose orgullosas de pertenecer a esta cofradía, yo diría secta, ¿y porqué no? realmente satánica, en la correcta definición de la cristiana palabra.

La información que tengo no es extraída de ningún libro o periódico, de ninguna parte del mundo. Mi información es de primerísima mano: un sacerdote violado cuando apenas contaba con 11 años y que vivió presa del miedo toda su vida, hasta que quiso quitarse un tremendo peso de encima y decidió hablar. Este sacerdote, cuyo nombre prometí callar, formó parte de la Comisión para hacer llegar a la Dirección General de la Congregación de la Doctrina de la Fe, a cargo de quien ahora es el Pontífice de la Iglesia, Benedicto XVI, el expediente en donde se narraban las fechorías llevadas a cabo por el susodicho criminal al que me he venido refiriendo. Fue hasta Roma y habló con el Cardenal Ratzinger, quien, sorprendido al terminar de leer las muchísimas acusasiones en contra de Maciel, le dijo textualmente: "No prometo nada, el padre Maciel es íntimo amigo del Papa (Juan Pablo II), pero haré lo posible para que él lea este expediente". Años después, pero antes de que muriera el Papa Juan Pablo II, la Comisión, que representa a muchas víctimas violadas por este homúnculo, fue de nuevo a Roma a pedir justicia. En esta ocasión, el cardenal Ratzinger contestó algo escalofriante: "Se me ha pedido expresamente, que maneje este asunto con cautela y en secrecía absoluta" la pregunta obligada fue: ¿Quién se lo ha pedido? la respuesta: "Su Santidad".
Esa misma "Santidad" que durante su pontificado ocultó lo más que pudo el tremendo escándalo de la Bestia Maciel, por la Única razón de las carretadas de oro que los corruptos Legionarios mandaban y siguen mandando al Vaticano. Fue una política de "NO HAY QUE MOVER EL AVISPERO", dejar que sigan ocurriendo los crímenes más nefandos con tal de esconder la cabeza en un hoyo y no romper el Statu Quo. ¡Exactamente lo que la mayoría de los mexicanos exigen respecto a la lucha contra el narco, ahí estuvo siempre pero...¡¡¡Qué felices éramos escondiendo toda la basura debajo del tapete!!! mientras no hagan ruido...
Pues su "Santidad" Juan Pablo II será beatificado el próximo primero de mayo de este año que apenas comienza, y comienza tan mal. Esta "Santidad" que además es responsable de miles de muertes de sacerdotes y religiosas perseguidos por él, por avalar y enseñar la Teología de la Liberación en toda Latinoamérica, será ascendido a los devaluados altares de los templos católicos. De este próximo paso, a la santidad absoluta, sólo queda un trámite -además del fanatismo de muuuuchos católicos-, una firma y Juan Pablo II estará a la misma altura de un San Francisco de Asís. Si alguna duda yo tenía respecto a que el mayor de los crímenes es la ignorancia, ya no me queda ninguna. Próximamanete veré a las mandilonas ignorantes de siempre, hincadas frente a su imagen y pidiendo milagros. No cabe duda que mi abuela era sabia y decía: "EL QUE NO CONOCE A DIOS, DONDEQUIERA SE ANDA HINCANDO".

jueves, 19 de noviembre de 2009

2012


El pasado viernes 13 de noviembre llegó a todas las salas de cine de esta ciudad la tan anunciada película de Ronald Emmerich 2012. Dentro de la filmografía de este director están las películas: Día de la Independencia, Godzilla, El día después de mañana y 10,000 a.C. es obvio que con este currículum, no debíamos haber esperado nada diferente, pero -debo confesarlo-, tropezé de nuevo con la misma piedra, y enmedio de un gentío pocas veces visto, entré a una de las salas de la cadena Cinépolis con la remota esperanza de que en esta ocasión fuera algo un poquitito más inteligente, pero está visto que este director ya encontró un filón de oro macizo haciendo cine para las masas que no cuestionan NADA.

El guión (del mismo Emmerich) es absurdo y patético, flojo, pedestre, tonto y malo, malo, malo. El tiempo que duró la proyección, que fue de exactamente una hora con cincuenta y ocho larguísimos minutos, nunca supe si reír, llorar o enojarme. Opté por esto último y no lo hice con él, sino conmigo, por dejarme convencer por la mañosa publicidad y esperar otra cosa, que por lo visto, este director está incapacitado para hacer. Que me convierta en El Peje si vuelvo a ver otra película de desastres.

Los efectos especiales son en general muy buenos, excepto en la secuencia de la erupción en Yellowstone, en donde el magma que emergía de las profundidades, del núcleo mismo de la Tierra, era del color más antinatural que he visto. El sonido es impactante, con ésto quiero decir que excelente. La fotografía buena sin llegar a ser nada del otro mundo y las actuaciones de pena ajena. Me sorprendió ver a un John Cusack -que nos tiene acostumbrados a buenas interpretaciones-, tan desubicado y fuera de foco. Me dio la impresión de que nunca supo si estaba actuando en una comedia, una farsa o en una obra del absurdo. Cuando el planeta entero se está yendo a la chingada -literalmente-, lo menos que esperas es que él y sus adorables retoños, muestren un poco de miedo. Nunca gritan, lloran o pierden la compostura.

El desarrollo del tan nombrado film me pareció muy sospechosamente parecido al de La guerra de los Mundos, también ahí había un padre divorciado y looser; un nuevo "papá"que si la hace y que ha ocupado su lugar; un niño y una niña gritando todo el tiempo -éstos sí-; y el mundo enfrentándose a un terror nunca visto. El conflicto es el mismo, la historia familiar la misma, el reencuentro final del padre despreciado y al final valorado, el mismo, y a mi no me la pega el tal Emmerich, de que aparte de mediocre, es un vulgar copión. Claro que entre una y otra película hay grandes diferencias, obviamente La Guerra de los Mundos, es infinitamente mejor en todos aspectos.

No sé los demás, pero yo ya me estoy cansando de que para todo se hable de los Mayas. Todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre una cultura que desconocen totalmente, sólo por que está de moda. Antes era Nostradamus, al que afortunadamente ya dejaron en paz, seguramente al darse cuenta de que no hay quien entienda sus oscuras Centurias. Lo único que vi claro en este film, es la voracidad de unos productores que, conscientes de que actualmente en todo el mundo la gente sólo quiere entretenerse sin cuestionar nunca nada, se llenarían muy fácilmente los bolsillos sin preocuparse en lo más mínimo, de presentar un producto al menos bien hecho y coherente. A nadie le preocupó asesorarse de gente seria y profesional acerca de los motivos (que sobran), para que este pequeño planeta llegue a su fin.

Total, que para haber sido estrenado en Viernes 13, no le ha ido nada mal a 2012, ya sacaron su inversión ¡Y lo que falta! En una escala del 1 al 10 yo le doy sin temor a equivocarme un 5 y digan que les fue bien. ¿Y a quién le importa finalmente?


viernes, 21 de agosto de 2009

TERMINATOR



El cine es una de mis pasiones, y como tal, no conoce límites. A lo largo de mi vida he visto toda clase de películas: en todos los colores y dimensiones; acerca de todos los temas y géneros y en todos los idiomas; de todos los países y de todas las épocas; desde sus inicios y hasta el último estreno; con actores muy buenos y otros deleznables; dirigidos por genios o chapuceros sin ningún valor. He visto miles de películas pero sólo algunas se han quedado conmigo a lo largo de muchísimos años. Y definitivamente muy pocas quedarán en mi mente el día que yo desaparezca de este mundo. Esta es una de ellas.

A lo largo de las décadas que he dedicado a la más grande de las artes, he visto evolucionar y revolucionar todo. Entrar a un cine es y seguirá siendo para mí, las más grandiosa de las aventuras. El cine no es para verlo en casa por muy grande que sea la pantalla que tengamos en ella; no es para verlo en soledad, sino para compartir con muchos, con cientos o miles, las emociones que genera y espero siga generando, pienso que cuando ya no haya gente en las salas de cine, habremos perdido lo último que nos quedaba para hacer este mundo más vivible y soportable.

Cuando algunas veces he sentido que el cine ya se agotó y que difícilmente harán algo nuevo para sorprendernos, llega una película como Terminator Salvation y me deja callada, emocionada al límite, clavada materialmente en la butaca, esperando no sé qué, con los ojos fijos en la pantalla oscura, hasta que los encargados de la limpieza, llegan para hacer su trabajo y decirme de alguna manera que el film ya terminó, que debo salir para entrar de nuevo al desolado y gris mundo en el que vivimos, que debo salir de un futuro menos ominoso y violento, al presente en el que estamos viviendo.

En el aquí y el ahora, no hay máquinas asesinas que nos persigan con sus ojos rojos que pueden detectar el calor de nuestros cuerpos o el latido de nuestros corazones, no hay una empresa como Skynet que los construya en serie y cada vez más mortíferos para acabar con el último ser humano del planeta, no existen grupos de resistencia para defensa de los pocos que han quedado después de una guerra nuclear, no ha ocurrido tampoco una gran guerra como la primera y la segunda, que sin ser mundiales acabaron con muchos millones de personas. Por todo ésto, debería yo estar felíz al término de la proyección y dirigirme tranquila a mi casa, después de todo, sólo se trató de un film futurista, nada de lo que hay en el mundo tiene parecido con lo que acabo de mirar en la pantalla.

Aquí sólo hay inofensivos cajeros automáticos que cobran por sus servicios sumas estratosféricas; cajas de cobro automático que nos sacan mucho dinero por ocupar un cada vez más pequeño lugar en un estacionamiento al que necesariamente acudimos para ir a hacer nuestras compras; amables voces grabadas en teléfonos para indicarnos qué número marcar si queremos hacer, preguntar, contratar, denunciar o pedir cualquier cosa que necesitemos; hay quietecitos e inofensivos parquímetros en las banquetas con una insaciable hambre de monedas que nos vemos obligados a sacar apuradamente de nuestra bolsa si queremos ocupar tan sólo unos minutos un pequeño espacio en una calle que es nuestra, que pagamos y mantenemos con nuestros impuestos; hay también un sinfín de máquinas en las que hacemos los pagos de casi todo lo que consumimos. Existen otras máquinitas muy graciosas sin las cuales ya no podemos vivir: los teléfonos celulares, los Ipods, los Blackberrys, los GPS, los chips que ya instalan en mascotas y que pronto ya estarán siendo insertados en personas por la cuestión de los secuestros, y otro montón de máquinas lindas e inofensivas que desplazaron a millones de seres humanos de sus empleos. Nos dijeron que estaban ahí para hacer más eficiente el trabajo, nos vendieron la idea de que con ellas estaríamos mejor atendidos y lo creímos sin pensar dos veces, que en muy poco tiempo, las carreras carísimas que la mayoría de los tontos padres pagan en las más caras universidades, no servirán para nada, pues pronto las máquinas lo harán todo y no será necesario seguir ocupando gente. Las máquinas no cobran por sus servicios, no enferman, no hacen manifestaciones, no se van a huelga, no son corruptas, no se reproducen como hongos pestilentes y maléficos, no necesitan antioxidantes ni cirujías plásticas, no sienten envidia, no engañan, no hacen falsas promesas, no tienen ambiciones, no traicionan, no roban, no ensucian, no mienten, no luchan entre ellas, no votan. En suma: no hacen ninguna de las cosas espantosas que hacemos los seres humanos.

En el mundo no existe todavía (más que en la mente de algunos pragmáticos avanzados) una empresa como Skynet, dedicada a hacer robots en serie, pero, ¿no son acaso una fábrica de robots humanos las cadenas televisivas de todo el planeta? ¿no muestran caras, cuerpos, casas y ciudades inexistentes que todos quisieran poseer, en las que todos quisieran vivir? ¿no es cierto que para lograr lo que les muestra la moderna máquina con pantalla plana y alta resolución, muchos matan, violan, secuestran, trafican, corrompen y destruyen todo a su paso? ¿no se nos extrae hasta la última gota de sangre a través de impuestos para todo sin recibir nada a cambio? ¿no se nos vigila y hostiga todo el tiempo a través de padrones cada vez más elaborados? ¿es acaso que miento cuando digo que ya no se nos permite ni siquiera tomar la sal que apetezcamos? ¿que bebamos? ¿que fumemos? ¿que pensemos?

Cuando salí del cine, pensé que Terminator, que por otro lado diré que me impresionó por su total y absoluta perfección tecnológicamente hablando, por el guión y la producción, por sus efectos especiales, su sonido y una dirección impecable, no es una película futurista, y si lo es, se quedó muy corta. En el futuro del que nos habla, habitan seres humanos que todavía creen en ideales y luchan por ellos. Si este presente no es tan oscuro y ominoso ¿porqué tenemos tanto miedo? ¿porqué vivimos tan angustiados? ¿PORQUÉ?
La única razón que en este momento encuentro para seguir en este mundo, es esperar a la proyección de Avatar. Esperen el estreno el próximo diciembre, y por favor, véanla como debe ser: en una sala de cine.

lunes, 20 de abril de 2009

EL LIBRO DE PIEDRA


Entre lo más horrible, malhecho, pedestre, asqueroso, espeluznante, rocambolesco, patético, ridículo, espantoso e infinitamente contaminante que he visto, y no en los últimos años, sino en toda mi vida, y no porque ocasione miedo ni terror, sino sólo asco y vergüenza, es esta peliculucha, remake de otra que fue mucho mejor, El libro de piedra, y que ha sido con mucho lo peor de lo peor, de lo peor...ad infinitum.


Dicen que hay que apoyar el cine mexicano, pero definitivamente antes de poner en cartelera algo tan bochornosamente malo, habría que advertir del daño mental que seguramente sufrirá quien tenga la peregrina idea de entrar a cualquiera de las salas en donde se exhibe esta pavorosamente idiota película. Comienzo por preguntarme quién chingados es Julio César Estrada, el pomposamente llamado Director. Buscando en la red, encontré que también dirigió Cañitas y Hasta el viento tiene miedo, - que no dejo de agradecer a los dioses no haber visto-, por lo que me queda claro que a falta de ideas propias, se ha dedicado a remakear a todos aquellos a quienes toma desprevenidos, porque sólo estando totalmente desprevenidos o siendo totalmente pendejos, los dueños de los derechos de tales películas han podido tener el atrevimiento de cederle, venderle o regalarle los derechos a tal topil que innecesariamente ha hecho estas copias tan malas y que debido a la total falta de un crítica medianamente inteligente, se ha dedicado a treparse a las primeras páginas de las revistas y periódicos que en este ignorante país, se dedican a hablar de espectáculos.


Tuve la inmensa suerte de tener como maestro al Señor Carlos Enrique Taboada, y no tengo la menor duda de que se ha de estar revolviendo en su tumba al ver la basura en que convirtieron una película -que sin muchas pretensiones de llegar a ello-, se había convertido en un clásico de terror mexicano. ¡Tiemblo de terror con sólo pensar en que a este güey asqueroso, mal llamado Director, se le ocurra remakear Veneno para las hadas! En ese mismo momento lo busco y lo pateo. Cuando menos...


La verdad no sé si Plutarco Haza y su ex mujer, la Paleta, sean o no, buenos actores, nunca veo telenovelas, pero el caso es que aquí, en el mamotreto que me ocupa, debieron ser tan mal dirigidos, que la verdad, dan ganas de vomitar. Y qué decir de la Sosa, que lleva todo el peso del mal llamado film, y que con una cara de eterno sufrimiento hace gala a su apellido y sólo logra ocasionarnos con su actuación, un terrible cólico miserere. De la niñita, ni hablar, no digo nada sólo por respeto a los peques, y porque le damos el beneficio de la duda con un director tan gacho y naco.


Respecto al alma máter, del tal Estrada, no sé si nunca debió haber entrado o nunca debió haber salido -digo, de la universidad-, pero deberíamos preguntar a la Universidad del Valle de México, cómo le hace para egresar de sus filas a profesionistas tan infinitamente deleznables ¡Qué vergüenza, qué sopor y qué bochorno!


En lo tocante a los patrocinadores, ¡En qué cochinadas tira usted su dinero, señor Slim! Despida inmediatamente a quien se atrevió a leer el guión y recomendar que se patrocinara tal porquería.
El mamotreto es tan pestilente, que al escribir éstas líneas aún tiemblo del coraje, de que por andar de alma caritativa y tratar de apoyar el cine mexica, haya yo pasado tan mal rato. Y les aclaro, yo y todos los que estábamos en la sala. La rechifla fue de antología, seguramente ya nadie se atreverá a entrar. Hubieran ustedes visto la cara de los que salían. De dar lástima.


Y para finalizar, topil Estrada, usted no es director, ni guionista, ni cineasta, ni nada que tenga que ver con el maravilloso Séptimo Arte, que debería inspirarle más respeto. Usted, lo único que merece es sentarse eternamente a mirar su misma película, por los siglos de los siglos, hasta que la mala memoria que dejó en todos, logre borrarse para siempre.

UNA PASIÓN SECRETA


A veces resulta desesperante mirar la cartelera cinematográfica. Las sinopsis no dicen mucho, es más, no dicen casi nada. El único referente es el director y en algunas ocasiones, los actores. En este caso, el haberme enterado de que Una pasión secreta, le valió el Oscar a Kate Winslet, fue el detonador para que inmediatamente me desviara del camino que llevaba en esos momentos y me decidiera a entrar a un cine. Y en la más completa ignorancia de lo que iba a ser representado en la pantalla, me senté en uno de los comodísimos sillones ergonómicos de una sala Cinemex y me dispuse a gozar de la historia, la dirección y las actuaciones, en ese riguroso orden.


Pasión. (Latín passio) Sufrimiento, serie de tormentos. Perturbación o afecto desordenado del ánimo: dejarse llevar por sus pasiones. Inclinación muy viva de una persona por otra: ella (él) es mi pasión. Deseo vehemente. Objeto de deseo.


A ese sentimiento yo simplemente le llamo: "el toque del ángel", y tanto puede ser el toque de un ser angélico benévolo, como cuando uno siente pasión por la literatura, la música, la pintura, la belleza, etc. y nos impulse a hacer muchas cosas, o nos haga sentir que las hacemos; o el toque de un ángel malévolo que nos cambie la existencia para siempre. Cuando hablamos de pasión, nos referimos a un sentimiento que no tiene límites, que no conoce la mesura, que salta todos los diques y que lo abarca TODO. Esta es la pasión amorosa por otra persona. La literatura está llena de estos ejemplos y siempre terminan en tragedia. Y aquí es muy importante decir, que nadie escribiría sobre amores anodinos e insípidos y que casi todas las historias que hemos leído, son sobre seres apasionados.


Una pasión secreta, es lo que nos dice el título: una pasión entre un chico de tan sólo 15 años y una mujer que se acerca a los 40. Michael y Anna son tocados por el ángel y no hay nada que puedan hacer para evitar sentir lo que sienten, lo que viven y lo que sufren, porque finalmente la pasión es un tremendo dolor, pero agridulce, soportable y definitivamente: evidiable, que casi siempre lleva consigo otros componentes: lo secreto y lo prohibido.


En el castigado Berlín de los años 50´s, todavía están muy recientes las heridas de la segunda guerra. Los ofendidos gritan pidiendo justicia y los ofensores tratan de comprender porqué fue que las cosas sucedieron, como sucedieron. Todavía no han construido el muro de la ignominia, así que los berlineses transitan libremente de un lugar a otro y tratan de llevar una vida normal en todos los sentidos.Todos quieren restañar sus propias heridas. En este marco, es que los dos protagonistas se conocen. Ninguno sabe nada del otro, simplemente porque esto no es necesario cuando se habla de una pasión. No hay preguntas ni curiosidad en ella, que no parece esperar ya nada de la vida, ni en él, que lo espera todo. Simplemente se aman sin cuestionarse nada. El chico no tiene ningún pasado, por supuesto; y la mujer ni siquiera tiene que ocultar el suyo, pues el chico nunca hace preguntas ni demuestra celos por un pasado en el que él ni siquiera existía aún. Lo que los une además de la pasión que comparten, es la literatura, que parece ser la única curiosidad que tiene ella. Una y otra vez, se reúnen para compartir historias, epopeyas y poemas. A veces invirtiendo el orden, primero la lectura y después el amor, otras, el amor y la pasión seguidas por un buen libro.


Un día, Anna desaparece sin dejar el menor rastro, dejando el plano real para pasar a formar parte del mundo onírico de Michael, que no concibe la existencia sin ella. El ángel lo ha tocado y él ni siquiera sospecha que éste toque es para siempre. La gran mayoría pasamos la vida deseando ser los protagonistas de una pasión sin límites, pero es claro que ni siquiera podemos imaginar a lo que nos llevaría esa pasión y que debemos tener cuidado con lo que pedimos, porque alguien nos puede conceder ese deseo. Otros, los más valientes y osados, piensan que no importa ni mucho ni poco el sufrimiento y que la vida sin una pasión no es digna de ser vivida; y se lanzan ciegos y enloquecidos a lo que seguramente será su fin, pero siempre será el fin que ellos persiguieron y no el que la vida se digne a otorgarles. Cuestión de libre albedrío.


La película es inconmensurablente bella, con esa rara belleza que tiene el sufrimiento sin límites, ese dolor que sentimos gozosos, porque es extraño, porque no se dá tan fácilmente, porque no lo encontramos muchas veces en toda nuestra existencia y porque...¿Porqué no decirlo? En ocasiones, sólo muy raras veces, nos gusta apurar el cáliz hasta el fondo, dejar que las lágrimas corran libremente por nuestro rostro y limpien nuestra alma, que los sollozos estremezcan nuestro cuerpo sin avergonzarnos por ello, que nuestra mente cuestione de una vez por todas y sin ambages ni hipocresía, toda nuestra triste y desolada vida. Una pasión secreta, deja de serlo cuando es compartida por todos los que tuvimos la buena idea de entrar a una oscura sala y sentir compasión, esto es: compartir la pasión con los protagonistas de esta historia sublime e inolvidable.


Película: Una pasión secreta ( The reader)
Director: Stephen Daldry
Actriz: Kate Winslet
Actor: Ralph Fiennes
Sala: La que tú elijas.
Espectador: Ojalá y todo el mundo

lunes, 13 de abril de 2009

BACKYARD - TRASPATIO



En este planeta hay muchos infiernos, pero sin duda, uno de los más espantosos es una ciudad del norte de la república llamado Ciudad Juárez. Hace muchos años anduve por allá y ya era feo, de hecho, nunca ha sido ni siquiera medianamente pasable, pero hoy sí que puede catalogarse como un infierno; y seguramente más violento, corrompido, contaminado y sucio, que el mismo infierno que inventó Dante.


¿Qué es lo que pasa por allá para que sea catalogado así? Hace unos días tuve la desgracia de entrar a un cine -por aquello de apoyar a las cintas nacionales-, y ver una película escrita por Sabina Berman y dirigida por Carlos Carrera, llamada Traspatio. Por supuesto que el sólo nombre nos remite al patio de atrás; de atrás de donde sea, puede ser de una casa, de una cantina, de una bodega, de un mercado, de cualquier edificio, de una morgue...en este caso, es el traspatio de un país: Los Estados Unidos de América, pero la película en cuestión sólo nos muestra que en al tal traspatio sólo echamos basura los propios mexicanos, por lo cual, el dichoso nombrecito sale sobrando, porque si la ciudad en cuestión está en el norte, ese debería ser nuestro jardín. Es lógico ¿No?


Me explico: en primer lugar, el guión es tendencioso y nos muestra que a las mujeres que matan por allá, las matan por putas, alocadas, mancornadoras y sinvergüenzas ¡Ni más, ni menos! Además, ni la escritora ni el director, tuvieron el valor de tomar al toro por los cuernos y mostrarle al espectador los antecedente de tal situación, sólo vemos cómo está, pero no porqué está así. ¿Qué factores influyeron para que ese lugar se convirtiera en la cloaca más pestilente de todas? y aquí llegaríamos al segundo lugar: hace cerca de 20 años, a un pendejo presidente se le ocurrió la peregrina idea de que los mexicanos deberíamos ser esclavos de quien tuviera el capital necesario para poner maquiladoras y recoger toneladas de billetes con la mano de obra más barata del mundo, claro, la gran tajada se la llevaban los políticos y la gran chinga los mexicanos. A razón de un dólar por hora, los pobres del sureste mexicano, se volcaron materialmente, tras el sueño de tener un sueldo seguro y no pasar más hambre ni arriesgarse al cruzar el río Bravo, para trabajar en los yunaites, como dicen ellos. De pronto, y en muy poco tiempo aquello se llenó de gente para la cual no existía la más mínima infraestructura, pero ¿a quién chingados le importaba? Que se acomoden donde puedan, el desierto es muy grande, además, que no nos digan que estaban acostumbrados a hoteles de cinco estrellas, cualquier puente puede servir de cobijo, cualquier hoyo de casa, cualquier agujero de hogar, dijeron los inefables políticos de nuestro más inefable país.
El tercer factor fue que junto con las maquiladoras y los esclavos, llegó la fauna más nociva del mundo: la humana. En Ciudad Juárez hay una cantina en cada esquina y veinte giros negros -que funcionan las 24 horas-, en cada manzana. Claro, con su respetiva mordida a las corruptísimas autoridades municipales y a la poli y ni quien diga nada.


Y con las drogas y el alcohol llegaron (o ya estaban allí), los más terribles, despiadados, chacales, pestilentes, enfermos, asquerosos, bestias, asesinos, violadores, cobardes, miedosos, eunucos mentales, impotentes e hijos de la putísima madre que los parió -iba a decir hombres, pero de eso nada-, sólo los animales bípedos más nocivos que estaban a la sombra, pero que con la llegada de carne fresca, salieron de sus guaridas y comenzaron a darse cuenta de que las mujeres eran el filón más grande de todos. O sea, trata de blancas, prostitución a la luz del día, y lo peor y más nefasto de todo: un mercado inmenso (Y ahora sí, aquí vienen los gloriosos E. U. con la población más degradada y pervertida del mundo), para películas pornográficas snuff, en donde la "protagonista" por fuerza tiene que morir. Y comenzaron a salir a cazar por los alrededores de las fábricas el material que necesitaban. Salen en grupos, como las hienas -y que no parezca un insulto a esos animales que sólo se alimentan de carroña-, no, éstos buscan carne y sangre fresca y van en grupos y armados porque son las bestias más cobardes del mundo.


¿Y las autoridades? Son todos hombres, o al menos, lo parecen. No les interesa en lo más mínimo lo que está ocurriendo, ellos nada más reciben su parte y a otra cosa, mariposa. Si a alguna mujer se le ocurre ir a investigar por su cuenta, la hostigan y amenazan hasta que logran amedrentarla y hacerla huír. Los medios están vendidos, muy bien comprados por los cárteles de la droga y la prostitución, la poli, también. ¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos? Y por muuuuy increíble que parezca, y en tiempos electorales, este pinche pueblo que no tiene la más mínima memoria, y que por no leer ni en defensa propia, es uno de los más ignorantes del mundo, se prepara para votar en julio, pensando que ahora sí, éste es el bueno, el que va a cambiar las cosas de una vez por todas. ¡Ay! Yo sólo ruego a los dioses, que el asteroide que viene acercándose a la Tierra, se impacte de lleno en este país y el mundo seguramente quedará mejor. Porque lo cierto es que dígase lo que se diga, ya no tenemos remedio.

jueves, 31 de julio de 2008

Coyoacán, lugar de coyotes



Todos tenemos un lugar para refugiarnos. Sea real o virtual, siempre buscamos un sitio en donde nos sentimos bien, seguros, contentos, casi felices. Yo tengo algunos, para el caso de que alguno no esté disponible, siempre hay que tener un plan "B" a la mano, y con eso de que ya nos tratan como niños retrasados mentales a los que hay que decirles qué es lo que tienen que hacer, qué pensar, qué comer, por quién votar... Se han restringido de manera escandalosa los lugares en los que "se nos permite fumar", buscamos los pocos lugares descubiertos en los que podemos hacerlo libremente. Yo me pregunto: ¿Dónde están los millones que votaron por que no se dejara fumar en los restaurantes? Si no iban a comer en ellos ¿qué les importaba que se fumara o no? Por que la gran mayoría están casi vacíos, sin contar los miles de trabajos que se perdieron y el sustento de miles de familia que vivían de las propinas que dejábamos los fumadores.


Yo me pregunto, si es que a alguien le interesa tanto nuestro bienestar, cómo es que han permitido tantas franquicias de MacDonalds, si en los últimos veinte años han provocado la peor pandemia de sobrepeso en los niños mexicanos; o los casinos, que ya existe uno en cada manzana de esta ciudad, y en donde asaltan a la gente que piensa que va a salir con su cartera bien llena y abandonan los locales con una cara que les llega hasta el piso; o las Farmacias Similares, cuyos productos no curan nada de nada; o partidos nacos como el PRD, del que ya estamos hasta la médula del alma; o que el "narco" ya se haya metido hasta la cocina de nuestras casas, o la tremendamente dañina e imbecilizante programación de Televisa y TV Azteca, en fin, hay tantas preguntas y tan pocas respuestas coherentes que ya ni le sigo. Lo único que a mi me queda claro, es que las grandes compañías tabacaleras no "se pusieron a mano" con nuestros corruptos y naquérrimos legisladores y éstos llevaron a cabo su vengancita. Jamás, ni en mis sueños más desmesurados creeré que se preocupan por nuestra salud.


Volviendo a los lugares refugio que todos tenemos, uno de los míos era Coyoacán. Al menos dos veces por semana, acostumbraba a ir por aquellos lares, llevar mi laptop, sentarme lo más cómodamente posible en la librería El Parnaso, pedir un buen café doble cortado y escribir hasta que se acababa la luz del sol. En ese lugar hice amigos de toda la vida, compré muchos libros, leí muchos otros, escribí hasta agotarme y disfruté del canto de los pájaros y el correr de las ardillas. Además, ¡lo mejor! dejan y seguirán dejando fumar.


Pues bien, hoy decidí ir por allá a ver si ya habían terminado las obras de remodelación -que por cierto ya llevan varios meses-, de los dos parques y algunas calles del centro. Lo que miré no tiene parangón en todo lo que he visto en mi larga existencia: un Coyoacán totalmente devastado, sucio, lleno de ratas, polvo, malos olores y gente triste. Por supuesto, no escuché el canto de ninguna ave, ni vi ardilla alguna. Las ratas pululan desvergonzadamente hasta dentro del templo de san Juan Bautista y las beatas no se dan abasto para sacarlas con las escobas hasta la destruida plaza.


No soy especialista en obras públicas, pero cualquier cerebro medianamente pensante se da cuenta de que podrían haberse hecho por etapas. Pero no, ¡de ninguna manera! destruyeron todo al mismo tiempo, levantaron todo el suelo, ahuyentaron a los pájaros con el ruido de los rotomartillos, sacaron las aguas negras con las dragas, cortaron árboles, mataron ardillas, provocaron que cerraran casi todos los negocios de la zona, corrieron gente a punta de pistola, y el resultado...como para golpear a alguien, digo, porque debe haber algún responsable de tales y tantos crímenes.


Hablando con algunas personas que por ahí andaban me dí cuenta que no es cosa del Jefe Delegacional -aunque de ninguna manera está exento de responsabilidad-, que tampoco es cosa de algún partido político, como -debo confesarlo- yo lo había pensado, tampoco se trata, aunque no lo descarto en absoluto, de inventar obras públicas para robar, como hacen los políticos, por que en todo caso, ya deberían estar entrándole a la Zona antes llamada Rosa, no, en este caso, fueron los propios vecinos los que pidieron y exigieron de mil maneras que Coyoacán volviera a ser lo que era hace 100 años. Un pueblecito en los alrededores de la gran capital, en el que sólo se escuchaban las llamadas a misa por las mañanas y al rosario por las tardes, y sólo se veía por las desiertas calles, callejones y callejuelas, a las mujeres que sin tener nada más interesante que hacer en la vida, acudían presurosas al templo a inventar pecados en el confesionario, o a ver al guapo padrecito, porque no me digan que en esa paz, existiera algo más que sólo malos pensamientos.
La neta: todo este desmadre fue claramente para sacar a los vendedores domingueros de las plazas y calles del centro coyoacanense, que afeaban el paisaje según los vecinos de la zona. Igualito que de la misma manera, el ridículo francesito Jefe de Gobierno del D. F., ha mantenido el Zócalo ocupado por pistas de hielo, de baile y museos itinerantes: para que no vayan y le hagan manifestaciones a las puertas de su oficina. Ya verán que no me equivoco cuando vean alguna otra cosita que llene la plaza más bella de la república -que debería inspirarnos más respeto-, con lo que se les ocurra al jefecito y a su también francesita esposa. Imagínense que un día despertaran allá en New York con la idea de hacer desaparecer el Greenwich Village por que hay muchos hippies vendiendo chucherías; o que quitaran El Rastro de Madrid, o a los libreros a orillas del Sena en París; o que se pusiera el Circo Chino en la más grande plaza de Beijin...¿Inimaginable, verdad? ¿Qué nos hace ser tan valemadristas que permitamos todo ésto sin rechistar?

Coyoacanenses: no sean sepulcros blanqueados, vamos a tener toda una eternidad para disfrutar de la paz de los cementerios, limpios, quietos, solitarios, ordenados, llenos de cipreses, flores y olor a muerto. Querer volver al pasado no es la salida para nadie. Quizá muy pronto Coyoacán vuelva a ser lugar de coyotes y no sea muy agradable ni seguro andar por ahí. ¡Qué lástima!

martes, 29 de julio de 2008

Por si no te vuelvo a ver



Entrar en una librería con la intención de salir de ella con uno o varios libros en una bolsa y la expectativa de pasar algunas horas interesantes mientras los leemos, es una aventura que llevo practicando toooda mi vida. En muy pocas ocasiones algún vendedor deseoso de convencer a un lector desprevenido se acerca y me ofrece algún libro que supone, me pueda interesar. La mayoría de las veces me recomiendan textos de autoras, siempre de mujeres y nunca de Historia, Filosofía, o novelas dignas de un Nobel; siempre novelitas rosas de Angeles Mastreta, Rosa Montero, Isabel Allende y demás compañía. La verdad es que si una quiere sentirse totalmente discriminada como mujer o ente pensante, hay que ir a una librería, cualquiera que ésta sea, no importa. Todos los vendedores dan por sentado que cualquier mujer que entre, va a buscar algún librito que la entretenga y "no la haga pensar". De hecho, la mayoría de las mujeres eso es lo que piden.


Hay, en el Centro Comercial Perisur, una librería a la que llevo asistiendo muchos años y a la que por curiosas razones no había ido en los últimos seis meses. Nada más entrar, me dí cuenta de que algo había cambiado. Ya no había en la mesa de novedades ningún buen libro que pudiera interesarmeme, como en otras ocasiones; todos los que ahí se encontraban eran de diversos "códigos". Había códigos secretos hasta del zumbido de las abejas, vidas secretas de todos los personajes de la historia y la Biblia y una montaña de libros de "superación personal", inteligencia emocional, y un sinfín de zarandajas por el estilo. Supuse que se trataba de estrategias de mercadotecnia, pues si una librería se encuentra a dos pasos de la entrada principal del "Palacio" en un mall de moda del sur de la ciudad, se sientan obligados a atraer a las mujeres con cerebro de pájaro que asisten a dicha tienda departamental.


De cualquier manera entré y después de mucho buscar, vi que en los rincones más oscuros estaban los tesoros que buscaba. Ahí, en los más altos anaqueles, muy lejos de donde cualquier persona los pueda mirar y muchos menos alcanzar, estaban los mejores libros, escondidos como si se avergonzaran de ellos, como si fuera pecado querer leerlos. Armándome de valor, subí a una escalera que alguien había dejado olvidada y tomé uno de Pamuk, otro de Márai y estaba a punto de alcanzar uno más de Auster, cuando me sorprendió uno de los vendedores. Después de prevenirme sobre el peligro de que una persona de mi edad subiera a una escalera para alcanzar libros que no valía la pena leer, me recomendó uno de una autora que "estaba siendo comparada con el mismísimo García Márquez". Por supuesto, no le creí, y para confirmar que decía la verdad, me mostró el catálogo de Planeta. Y allá voy, después de más de cuarenta años de leer compulsivamente toda la buena, muy buena, excelente, literatura que se ha escrito y se escribe en el mundo, caí en la trampa por pura y absoluta curiosidad.


El tal libro: Por si no te vuelvo a ver, la bisoña, tonta, cursi y malísima autora: Isabel Martínez-Belli, así, como lo leen, con guión para hacer notorio el apellido de su querida tía: Gioconda Belli, tan mala como ella, en este caso, creo que es genético. Pues bueno, no tuve que llegar a casa y llevar a cabo todo el elaborado rito que efectúo antes de sentarme cómodamente a leer, que consiste en hacer un buen café expreso, poner a la mano una cajetilla completa de cigarros y desconectar el teléfono. No, en este caso, la curiosidad me carcomía el alma. Así que entré corriendo al primer Sanborns que ví, en donde ya ni siquiera dejan fumar, pedí un café malísimo y me dispuse a devorar el libro. Me bastó la primera frase para darme cuenta de lo malo que era, pero con un optimismo digno de encomio y mejor causa lo terminé en poco más de media hora.


La culpable del bodrio en cuestión es una españolita que estudió en la Ibero, se casó con un mejicano, como ellos dicen, y se creyó con derecho a recrear el tema de la Revolución Mexicana. ¡Imagínenselo! Digo, si es que tienen muuuucha imaginación. Nada más terminarlo, corrí de nuevo a la librería, que como ya deben imaginar ustedes, había cambiado de gerente, ahora, es gerenta. Le pedí, de la manera más educada posible que me cambiara el libro o me regresara el dinero, pero me mandó de un empujón hasta dentro del "Palacio". Avergonzada de que alguien me viera salir de dicha tienda a donde entro de vez en cuando sólo a comprar galletas, y con el libro en la mano, me dirigí al primer depósito de basura y lo arrojé en él procurando hacer mucho ruido y que cuando menos los que por ahí fueran pasando vieran perfectamente la portada y no fueran a pagar casi $200.00 que yo pague por él.


De todo ésto, saqué dos conclusiones: primera, no importa que uno lleve más de treinta años impartiendo clases de literatura en las mejores escuelas y universidades, siempre existe el peligro de que nos engañen; segunda: que no existe por ningún lado una verdadera, seria, reflexiva y profunda crítica literaria. Las editoriales pagan a los supuestos "críticos" para vender sus productos, ellos cobran, y otros, que no nos pusimos a tiempo las pilas, nos llevamos el coraje de nuestra vida. Hoy, no quise ser seria ni profunda, hoy sólo me quise reír un poco de lo tonta y curiosa que fui. Sólo me queda por decir una cosa: Mira, Isabelita Martínez-Belli, por si no te vuelvo a ver, te lo digo de una vez: eres falsa de toda falsedad, cursi hasta el vómito, kitsch hasta el ridículo, ignorante de nuestra historia hasta la risa y definitivamente mala, mala, mala.